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Reitera la Iglesia católica el no a las mujeres sacerdotes, pero sí a que prediquen la homilía |Corresponsal

  • Jorge Sandoval

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- No a la mujer sacerdote, pero al menos que pronuncien la homilía. La posibilidad es planteada por “Mujeres Iglesia Mundo”, el suplemento femenino del Osservatore Romano, cotidiano de la Santa Sede, que dedicó casi completamente su número de marzo a este argumento, evidentemente visto favorablemente en algunos ambientes del Vaticano.

Sin embargo, como escribe el influyente vaticanista Sandro Magister, en este caso el papa Francisco “contradiría a sí mismo, además que a la secular tradición de la Iglesia”.

Y esto porque el mismo Pontífice argentino, en una de sus conferencias de prensa, hace dos años, fue categórico cuando afirmó que acerca de la ordenación sacerdotal a las mujeres “la puerta está cerrada de manera definitiva”. Y considerando que la homilía forma parte de la misa, esta eventualidad no puede ser una excepción.

Sin embargo, en el mismo suplemento femenino, la titular Lucetta Scaraffia, docente de historia y editorialista de primer nivel en el diario del Papa, reclamó que durante la misa las mujeres puedan predicar la homilía.

Es más, el monje Enzo Bianchi, consultor del pontificio consejo para la unidad de los cristianos, establece las tres eventuales “condiciones” para poder aplicar la propuesta.

La primera condición, escribe el prior, es que es el obispo quien debe dar a los fieles, hombres y mujeres, que considere adeptos, el encargo a pronunciar la homilía.

La segunda es la bendición que durante la misa, antes de la homilía, el sacerdote celebrante tendrá que dar a la mujer o al hombre a quienes confía la predicación, para mostrar que forma parte del mismo acto de culto.

La tercera condición es que el fiel, hombre o mujer, esté consciente del propio carisma y de la necesidad de tenerlo que ejercer, autorizado por el obispo a través de una “imposición de las manos que es una bendición y no un sacramento”. De todos modos, Sandro Magister recuerda que el código de derecho canónico prohíbe al simple fiel, hombre o mujer que sea, pronunciar la homilía.

Efectivamente, el canon 767, 1 subraya que “entre las formas de predicación la homilía es eminente, forma parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono”.

Además, la misma prohibición fue formulada conjuntamente en 1997 por ocho dicasterios de la curia romana, con la aprobación de Juan Pablo II.

Habrá que ver si esta propuesta es una iniciativa autónoma del Osservatore Romano, algo improbable, o bien si de propósito ha sido planteada para abrir un debate, posibilidad esta última bastante factible si se recuerdan las (supuestas) aperturas del mismo papa Francisco, que por otra parte no han sido hasta ahora confirmadas claramente por el mismo jefe de la Iglesia católica. Como en el caso de los divorciados vueltos a casar, acerca de los cuales Bergoglio habla de “integrar” en la vida de la Iglesia, aun precisando que esto no quiere decir que pueden comulgar.