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Relaciones públicas

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

La imagen de México en Estados Unidos ya estaba deteriorada antes de Trump. Cuando nuestro Presidente habló el 20 de mayo de 2010 ante el Congreso de aquel país se alcanzó el mayor acercamiento entre ambos países. Confiados en que la relación se mantendría por sí sola, cesaron los esfuerzos para mantenerla. El Gobierno federal dejó de promover a nuestro país al norte del río Bravo.

México creyó que el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) resolvería atrasos ancestrales de pobreza y desigualdad, favorecería la industrialización del país y lo llevaría a pertenecer al Primer Mundo. Por su parte, en Estados Unidos pensaban que el TLCAN reforzaría su presencia en un mercado creciente. Los dos países lograron solo parcialmente esos objetivos, y nunca consideraron el incremento de la presencia de terceros países en el mercado más grande del mundo.

Ese mercado de consumidores tan inmenso atrajo a proveedores de todo el mundo y causó un déficit comercial que creció año con año. Curiosamente los países que perdieron la Segunda Guerra Mundial (Japón y Alemania) son de los que más contribuyeron a ese déficit (69 y 65 mil millones de dólares -mmd- respectivamente en 2016).

Las empresas norteamericanas buscaron dónde producir a menores precios. Encontraron que en el Lejano Oriente, de Corea a Filipinas y de Taiwán a Singapur, principalmente en China, producían más barato y con mayor calidad; también lo hicieron en menor proporción en América Latina. Aprovecharon el TLCAN con México sin alcanzar los volúmenes de China.

El “dragón asiático” ha sido por décadas el mayor generador del déficit comercial estadunidense. Tan solo el año pasado alcanzó los 347 mmd, muchos de ellos productos de marcas norteamericanas hechos en aquél país. Al tiempo que se volvió el mayor proveedor de Estados Unidos, China se convirtió en su mayor acreedor al acumular (al año pasado) 1,200 mmd de deuda norteamericana.

Ni como candidato ni como presidente, Trump declaró que China, Alemania o Japón, fueran causantes del desempleo en su país. Pero con un déficit de 63 mmd (menos de la quinta parte que con China), México fue el “chivo expiatorio” por ello. Además, la gran presencia allá de mexicanos, o de norteamericanos de origen mexicano, (37 millones) fue un pretexto adicional que usó Trump en su campaña.

Dejamos de hacer evidente los muchos aportes de mexicanos a la economía de EU en agricultura y servicios, además de omitir decir lo que nuestro país hace por ellos. Al igual que promociona el turismo, debió seguirse insistiendo en lo que México y los mexicanos hacen por los estadunidenses: la cooperación en seguridad, en salud, en seguridad social, en control de drogas y en atención a víctimas por desastres, así como en el respeto irrestricto a sus inversionistas, pensionados y turistas.

Hemos sido muy buenos vecinos pero fallamos definitivamente en hacérselo saber a los estadunidenses. Descuidamos nuestras relaciones públicas. ¡A trabajar en ellas!
daaiadpd@hotmmail.com