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Repercusiones en México / Mireille Roccati

  • Mireille Roccatti

Las elecciones en Estados Unidos desde tiempo atrás han sido observadas y seguidas por México, en razón de las repercusiones politicoeconómicas que tienen para nuestro país. En esta ocasión, el proceso electoral —en su fase de primarias que se desarrolla actualmente— ha elevado la preocupación por la participación de un candidato que ha externado con toda claridad su aversión a México y a los mexicanos, y ha logrado que el tema “Mexico” sea central en la campaña.

El tercer “súper martes” de elecciones primarias en Estados Unidos perfila ya a los casi seguros finalistas de republicanos y demócratas. En el caso de los primeros, el inefable Trump parece enfilarse a ganar la nominación republicana, pese a toda la estridencia que ha generado su campaña, la cual ha ido creciendo quizá por eso mismo.

Las elecciones para los republicanos en Estados clave en esta etapa, como Florida, Carolina del Norte, Illinois y el emblemático Ohio, que ganó Kasich, genera nuevas variables. En el caso de Florida, la derrota del senador Marco Rubio descarriló su candidatura y los delegados que había obtenido quedan libres. Ahora Ted Cruz y Kasich son los sobrevivientes, y quizá más adelante decida alguno de ellos declinar y trasferir sus delegados, y parece más viable que Ted Cruz pudiera ser el catalizador.

Actualmente, lo que ya es inocultable es la fractura del Partido Republicano y cómo la nomenclatura empieza a operar para actuar en una convención dividida y fracturada para tratar de cerrar el paso a la candidatura de Trump, quien al advertirlo ha comenzado a amenazar en convertirse en candidato independiente, circunstancia que la fracción más conservadora busca evitar, porque haría casi segura la derrota ante los demócratas.

Aunque hay que tener presente que Trump, con sus 853 delegados, requiere todavía obtener 354 para asegurar la candidatura en la convención. Teniendo presente que existen 838 delegados repartidos entre el resto de los contendientes, más los que capturen hasta finalizar el proceso, lo que podría complicar los trabajos en la convención, que será casi seguramente histórica por la división, excepto que contrariando la lógica Trump arrase en la recta final de la campaña.

En el caso de los demócratas, Hillary Clinton es casi segura ganadora de la carrera hacia la nominación, aunque con la batalla dada por Bernie Sanders no le ha sido fácil, e incluso Trump buscó darle aire porque intuye que con él de contrincante le sería más fácil vencer que contra Hillary. Aunque esta última venció en todos los estados en disputa y existe la “cábala” de que quien gana Ohio gana la Presidencia, su margen de victoria fue reducido.

En el Partido Republicano, quedan por repartir en las elecciones primarias pendientes, 674 delegados. Y de los estados que faltan por votar, los más destacado son Pensilvania, (el 26 de abril), que reparte 71 delegados, y California (el 7 de junio), donde están en juego 172 delegados.

En su caso, Hillary Clinton tiene mil 863 delegados y le faltaría obtener 520 adicionales para lograr los 2 mil 383 que requiere para que la convención la designe candidata del partido, lo cual no se observa difícil o complicado, y será casi seguramente la candidata demócrata.

Al igual que el caso republicano, en el Partido Demócrata quedan  mil 688 delegados por repartir en las elecciones primarias, en el estado de Pensilvania se reparten 210 delegados, y en California 546 delegados están en juego. Las primarias se celebrarán en las mismas fechas que en el caso republicano.

En conclusión, habría que continuar observando la evolución de las primarias estadunidenses con especial cuidado y no “rasgarse las vestiduras” antes de tiempo. Lo que no significa desdeñar el peligro de una candidatura de Trump por los republicanos.