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Republicanos, como si fuera 1984

  • Paul Krugman

Ha habido muchas leyes malas en la historia de Estados Unidos. ¿Pero, alguna vez ha habido algo como la Trumpcare, la legislación sanitaria que los republicanos metieron a presión la semana pasada en la Cámara de Representantes? Es una ley diseñada miserablemente, llena de consecuencias involuntarias. Es un desastre moral que le arrebata la atención de la salud a decenas de millones para, principalmente, darles una reducción fiscal de casi un billón de dólares a los muy acaudalados.

Está claro que el Trumpcare rompe cada promesa que los republicanos hicieron alguna vez sobre la salud. Aumentarán los deducibles en lugar de bajar, ya que las aseguradores estarán en libertad de ofrecer una cobertura de menor calidad. Es posible que bajen las primas para un puñado de jóvenes sanos y acaudalados, pero aumentarán y, en muchos casos, será mucho lo que suban paraquienes son mayores (porque se incrementará el rango de edades), están más enfermos (porque se eliminará la protección en contra de la discriminación basada en la historia clínica) y son más pobres (porque se reducirán los subsidios).

Muchas personas con condiciones preexistentes encontrarán que el seguro está totalmente agotado o totalmente fuera de su alcance financiero.

Y se reducirá Medicaid y el daño empeorará al paso del tiempo.

Lo realmente importante, no obstante, no es solo darse cuenta de que los republicanos están rompiendo sus promesas, sino de darse cuenta de que lo están haciendo con toda intención. Este no es uno de esos casos en los que la gente trata de hacer lo que dijo que haría, sino que se quedan cortos en la ejecución. Se trata de un acto de traición deliberada: todo sobre el Trumpcare está diseñado específicamente para hacer exactamente lo opuesto a lo que Trump, Paul Ryan y otros republicanos dijeron que se haría.

Lo que plantea dos interrogantes: ¿por qué están haciendo esto y por qué piensan que se pueden salir con la suya?

Parte de la respuesta a la primera pregunta es, presumiblemente, avaricia simple. Decenas de millones perderían el acceso a la cobertura médica, pero –según estimaciones independientes de una versión anterior del Trumpcare– la gente con ingresos de más de un millón de dólares, se ahorraría un promedio de más de 50 mil dólares al año.

En cuanto a por qué creen que se pueden salir con la suya: bueno, ¿acaso la historia reciente no está de su lado? La forma general de lo que el Partido Republicano le haría a la atención de la salud, para la clase trabajadora blanca en particular, ha sido obvia de tiempo atrás, y, con todo, muchas personas que estaban seguras de perder, a lo grande, votaron por Trump de cualquier forma.

¿Por qué los republicanos no deberían creer que pueden convencer a esos mismos electores de que las cosas terribles que pasarán si el Trumpcare se convierte en ley serán, de alguna forma, culpa de los liberales?

Y, para el caso, ¿cuán confiados están en que los medios de la corriente dominante se resistirán a la tentación de estar de los dos lados, la urgencia de producir un reporteo “equilibrado” que borra la horrenda realidad de lo que hará el Trumpcare si entra en vigor?

En cualquier caso, seamos claros: ¿lo que acaba de pasar con la atención de la salud no debería tratarse como tan solo otro caso de negociaciones políticas cínicas. Se trató de un momento de la libertad es esclavitud y la ignorancia es fortaleza. Y podría ser la forma de las cosas porvenir.