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Resilencia social comunitaria / Cuidémonos

  • Hazael Ruíz Ortega

  • Hazael Ruiz Ortega

A punto de terminar el año, se percibe un futuro con oportunidades de derribar adversidades. Si bien sopla un viento favorable que impulsa cambios internos, especialmente lo externo empaña el horizonte de México 2017.

En este sentido habremos de salir airosos o con las menos pérdidas, si en lo inmediato echamos mano de la RESILENCIA. En efecto, es urgente utilizar la capacidad de resistencia, de perseverancia y superación, utilizar las experiencias traumáticas de todo tipo para crecer, aprender y salir fortalecidos como nación.

Así, la Resilencia, es un valor esencial en lo individual, en la familia, en la comunidad, en la empresa, en las instituciones, en el país y a nivel global. Expertos apuntan que está vinculada con la autoestima. Por ello la importancia de inculcar esta capacidad en la gente, entre los niños desde temprana edad, favoreciendo el saber, saber hacer, saber ser, el bienestar y el derecho a ser feliz.

Indagando cómo lograr una Resilencia social y comunitaria, sus componentes dan una pauta bien definida: 1 la autoestima social: actitud y orgullo del lugar en que se vive, 2 la identidad cultural: permanencia del ser social en su unidad a través de cambios y circunstancias adversas, 3 el humor social: capacidad de expresar en palabras, lenguaje corporal o actitudes los elementos cómicos, impropios o hilarantes de una situación, logrando un efecto tranquilizador, 4 la honestidad: coexistencia de una conciencia grupal que condena la deshonestidad.

De un breve ejercicio de fuerzas, oportunidades, debilidades, amenazas (FODA) y tomando en cuenta los componentes anteriores, resalta “honestidad”, que en el México de nuestros días se trabaja en el tema y “humor social”, que más allá de los ingeniosos “memes”, representa opciones, principalmente hacia la comunicación y alentar la comunidad.

¿Cuáles serían los obstáculos a la Resilencia? Quizá, entre otros, la victimización. No solo presente en la relación víctima -victimario, sino por desgracia, es muy aceptada como un estilo de vida. Recordemos que el victimismo es una forma de entender la vida que permite riesgo y vulnerabilidad. Abonemos por todos los medios a dejar atrás la victimización.

Ejemplo del ámbito de la resilencia. El Dr. Miguel Ángel Mancera, durante la 5ª Cumbre Global de Biodiversidad de Ciudades y Gobiernos Subnacionales, dijo: “la pérdida de bioversidad  es un asunto de seguridad nacional porque se ve afectada la salud, la economía y debilita la capacidad de resilencia para responder ante posibles catástrofes”. Quien escribe, resalta que el Programa General de Desarrollo de la Ciudad de México 2013-2018, contiene una cultura de protección civil que propicia la resilencia.

Como nación, el complejo tema de la migración y el comercio exterior, desde la óptica de la enorme disposición de reinventarnos. Unas palabras inspiradoras que puede generar transformación y cambios positivos en 2017: “No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo. Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien. Todo parece imposible hasta que se hace. La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre. Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma” (Nelson Mandela, 1918 – 2013).

Los mejores deseos de Feliz Navidad y Año Nuevo 2017 y gratitud al amable lector y al equipo del “Sol de México” que con su apoyo proporcionan acceso a esta columna y muy particularmente y por segundo año, en recuerdo de Don Mario Vázquez Raña (1932 – 2015) por su amistad y consejos de vida al suscrito.
hazael.ruiz@hotmail.com