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Respeto a nuestra vida y a la de los demás

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello Reza

El lamentable accidente en Reforma en el cual fallecieron cuatro personas -dos mujeres y dos hombres- y el conductor salió con vida, es una triste lección para todos.

Es un hecho que nos ha conmovido en muchos sentidos a pesar de que este tipo de desgracias acontecen día a día; se debe a la forma tan brutal en que se dio, bajo determinadas circunstancias y en la avenida de la Ciudad de México más emblemática en que sin duda, prácticamente todos los capitalinos hemos transitado en más de una ocasión.

Con todo el respeto para las familias de los accidentados este acontecimiento nos marca y ayuda a comprender lo vital de respetar los reglamentos de tránsito por quienes se ponen al volante.

Tal vez todos los que se han opuesto a las fotomultas y a las video-cámaras encuentren la utilidad de las mismas a partir de hoy. Es una forma de detener un mayor número de muertes y heridos por quienes conducen bajo los efectos del alcohol, drogas y hasta cansancio o haciendo uso de los celulares a la hora de conducir.

Desde que comenzaron a salir los amparos en rechazo a las fotomultas, apoyados por algunos legisladores, parece que los excesos de velocidad han vuelto a aparecer, so pretexto de que la empresa contratada se queda con la mayor parte de las ganancias, cuando es un asunto que se debería tratar en otro ámbito de las competencias del Gobierno de la CdMx. Baste conducir por segundos pisos -cuando no hay mucho tránsito- para ver y sufrir a todos los que van con exceso de velocidad. Me comentaba una amiga que solo en un mes tuvo que pagar 10 multas de sus hijos y que lo hizo porque el coche estaba a su nombre (de ella).

La lógica sería que si no queremos pagar multas, pues vayamos a la velocidad permitida y en las condiciones en que no pongamos en peligro nuestra vida y los de los acompañantes. Así de sencillo.

Es cierto que los jóvenes y una gran mayoría de adultos cometen las mismas faltas, pero lamentablemente esto se da principalmente entre los primeros. Por lo mismo es un tema en el que hay que seguir insistiendo para tomar conciencia de la importancia de ello como hoy ya se ha hecho con el alcoholímetro y los resultados están a la vista.

No es un asunto político ni de apoyar a alguien con la aplicación de estas medidas. Es una cuestión de cultura y de gobernabilidad y, tratándose cuantimás de la vida de otros, no hay que cejar en las mismas sin importar que estamos a las puertas del 2018. Todo esto trasciende cualesquiera consideraciones electorales.

En acotación al accidente, no tenemos por qué entrar a la vida privada de los que perecieron en él. Es demasiado para las familias con haberlos perdido. En cuanto al conductor, se entiende que le otorguen o no el perdón, la justicia tiene que actuar.