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Respeto y tolerancia | Nuvia Mayorga Delgado

  • Nuvia Mayorga

Este fin de semana la comunidad internacional se siente vulnerada y afectada por los ataques en París, Francia. No es posible que en el mundo actual surjan eventos tan terribles como la violencia a personas inocentes por causas de las que muy probablemente ni siquiera saben que existen.

Al momento que escribo la presente columna no se ha atribuido ningún grupo la responsabilidad de los hechos, sin embargo, nos queda claro que la lógica es que son consecuencia de ataques de corte terrorista. Los ataques a inocentes como una manifestación de las ideas es el acto más bárbaro del ser humano, es un acto sin escrúpulos, es violencia pura, es absurdo al respeto y la demostración más violenta de la intolerancia.

Hace más de dos mil años Terencio –novelista romano de origen africano- dijo “hombre soy y nada humano me es ajeno” frase que al día de hoy ha trascendido como una de las más actuales en un mundo en que todo repercute, en el que todo nos importa y nada nos puede ser indiferente, en el que, lo que ha sucedido en Paris nos afecta a todos y por ello nos coloca en la posición para reflexionar sobre el respeto y la tolerancia.

La tolerancia es la actitud de las personas que respetan las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias y la palabra clave es el respeto que significa la consideración de que algo es valioso para otro ser humano. Por ello la falta de tolerancia conlleva al daño y es la consecuencia de la ausencia de argumentos para defender una postura u opinión, y aun así, la verdad de las opiniones radica en la comprensión del sujeto de su realidad dependiente de su vida e historia, por lo que las diferentes opiniones son aquellas que nos conducen a la sana diversidad de un mundo que gracias a la pluralidad ha evolucionado y nos ha vuelto seres civilizados.

La congruencia y lógica de los actos buenos alteran positivamente a una sociedad tanto en su orden político, económico y social, en cambio, la violencia, la falta de respeto, la imposición, la falta de tolerancia nos afectan negativamente. La lógica del argumento es irrefutable, la agresión conduce a la agresión, la civilidad llama a la civilidad, con base en lo anterior, es que percibo que al final del día muchas personas no sienten satisfacción de haber concluido su día mejor de lo que lo comenzaron, consecuencia de que existieron una gran cantidad de factores externos que afectaron su estado de ánimo. Detalles que lo violentaron anímicamente. ¿Qué sucedería si por un día, todos lo primero que hiciéramos al salir a la calle fuera sonreír? ¿Qué sucedería si todos decidiéramos respetar las diferentes corrientes? ¿Qué sucedería si un día, todos los mexicanos reconociéremos que todos, a nuestra manera, estamos haciendo algo bueno para México? ¿Qué sucedería si hoy, decidiéramos que solo cada uno de nosotros, sin importar el exterior, si solo yo decidiera que con mis actos y conductas de todo el día, dependiera que México fuera el mejor lugar para vivir?

No más violencia y mejor comprensión, más tolerancia, que México sea reconocido como un país en el que la equidad no es una concesión, es un derecho fundamental responsabilidad de cada uno de nosotros y desde este espacio envío mi profundo respeto a la diversidad y mi solidaridad con el pueblo francés, así como mi deseo más ferviente para que el mundo sea un lugar mejor para vivir respetando las diferencias y no haya más violencia.