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  • Benjamín González Roaro

  • Benjamin González Roaro
  • México ganó con Trump

El pasado 8 de noviembre Donald J. Trump fue declarado ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de América, esto sin duda sembró una gran preocupación en el sentir internacional, principalmente para nuestro país México. El ahora presidente de la nación con más poder en el mundo captó la atención de las masas cuando en su inicio de campaña hizo fuertes declaraciones referente a los mexicanos tachándonos como “delincuentes y violadores”, esto sin duda lo puso en la mira de los medios quienes reprobaron el discurso del entonces candidato republicano.

A lo largo de su ascenso hacia la presidencia Trump no modificó sus ideologías sino, por el contrario, manifestó su intención de liberar a su país de cualquier inmigrante ilegal, prometiendo que este acto daría seguridad y estabilidad a EU y que no permitiría se siguieran robando el trabajo de su pueblo.

Pero, para hablar con la verdad, Trump no es el primer presidente en querer deportar a nuestra gente, ni el primero en querer construir muros, él sólo fue el primero que lo dijo abiertamente. Durante casi dos décadas las familias mexicanas se han enfrentado a una dura realidad que los lleva a separarse, la falta de empleo en México y su débil economía han hecho que nuestro país se vaya quedando sin su gente, que los campos se queden sin trabajadores y los hijos sin padre, quienes por lo general son los que se alejan para iniciar un peligroso viaje hacia “el sueño americano”, sueño que hoy está en riesgo.

Entonces ahora entendemos que la amenaza de deportación masiva no es nueva, sino que siempre ha estado en la mesa, asechando en la sombra y esperando su oportunidad de ver la luz, ante esto nuestras autoridades poco han hecho para atender la situación de nuestros inmigrantes, tanto de los que se encuentran en el país vecino como los que son deportados, dejándolos en una indiferencia muy grande que los ha relegado al olvido, convirtiéndolos en “ciudadanos de nadie” al no tener una identidad con la cual se identifiquen o un país en el cual se sientan seguros, sólo vagando en el anonimato a la espera de una reforma migratoria o un destino peor.

Ante esta realidad es cuando más deberíamos cambiar nuestra mentalidad y dejar de ver el vaso “medio vacío” para verlo “medio lleno” y luego llenarlo a tope, todos sabemos ya las amenazas que vienen con Donald Trump, nos las han venido repitiendo una y otra vez, pero pocos han sido quienes han visto el verdadero efecto que podríamos tener: La oportunidad,si la oportunidad de unir a nuestra gente que se fue, de que México los reciba con los brazos abiertos, que los cobije y que juntos hagamos crecer a nuestro país.

No es ningún secreto que México es un país rico en recursos, pero su verdadera riqueza yace en su pueblo, en todas las personas que diario salen a trabajar a dar lo mejor de sí, sin importar las adversidades. Es justo con nuestra gente con la que el Gobierno debe hacer equipo, que juntos sumemos esfuerzos para despertar como sociedad y quitarnos la cómoda dependencia que creamos en Estados Unidos, dependencia que nos ha llevado a la mediocridad.

Los mexicanos que regresaran de EU, son personas que arriesgaron todo; estabilidad, familia, patria y vida por una sola cosa: trabajo. Esto los convierte en gente que toma riesgos, honrada, que rechazo salidas faciles o paternalistas para buscarse una mejor vida. Muchos de ellos hablan ingles, otros establecieron microempresas de limpieza o jardinería, muchos más trabajaron el campo y conocen las tecnologias mas avanzadas para hacerlo productivo. Ellos, los que regresan no son criminales como los quiere estigmatizar Trump. Por el contrario son un gran activo y regresan a México.

Hoy tenemos la oportunidad de aprovechar a esa gente que se fue con ganas de realizar sus sueños para tener una vida mejor e invitarlos a que regresen a que realicen estos sueños en su propio país. Que ayuden a crecer la economía de su propio hogar y no la ajena.Ya es tiempo de no dejarnos llevar por la corriente, de marcar nuestro propio rumbo porque lo tenemos todo. Por eso gobierno y sociedad debemos apostar por lo mexicano y por los mexicanos, por todos, por los que estudian, por los que trabajan, por los que llegan, por los que creen. Porque lo cierto es que los muros se derriban con educación, union y solidaridad entre nosotros.

México es un país hermano e incluyente que tiene ante si la oportunidad de recuperar su gloria, ya no nos queda agachar la mirada ante el racismo o la tiranía de gente que quiera frenarnos, nos toca reconocernos como el pueblo fuerte que podemos ser, como el que somos y que en unión, pueblo y gobierno busquen las líneas de acción para convertir las amenazas en grandes oportunidades y ver que México ganó con Trump.