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  • Benjamín González Roaro

  • Benjamin González Roaro
  • Fortalecer la educación media superior

Recientemente, en este espacio comentaba sobre la urgencia de que los gobiernos pongan mucho más atención en la educación media superior, particularmente en el tema de la cobertura, para garantizar que los jóvenes entre 15 y 17 años de edad, puedan mantener la continuidad de sus estudios.

Coincidentemente, este fin de semana, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) dio a conocer los resultados del Vigésimo Concurso de Asignación a la Educación Media Superior, de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, en el que se encuentran datos importantes en torno a la demanda y preferencias académicas de aquellos jóvenes que buscan ingresar a preparatorias, bachilleratos, vocacionales y centros de educación profesional técnica.

No es sorpresa que hoy en día la UNAM siga siendo la institución que más prefieren los jóvenes. Esto es entendible, debido al prestigio y reconocimiento académicos que nuestra máxima Casa de Estudios, se ha ganado entre la sociedad mexicana durante ya varios años.

En el “Ranking de las Mejores Universidades del Mundo 2015-2016”, la UNAM fue la institución mexicana con mejor posición, apareciendo en el lugar 160 y, solo como mera referencia, valdría la pena señalar que las otras dos instituciones destacadas de nuestro país, fueron el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), que obtuvo el lugar 238 y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) que aparece en el grupo que va del lugar 651 al 700.

Como egresado de la UNAM me enorgullece el sitio destacado que ocupa nuestra universidad tanto a nivel nacional como internacional, sin duda alguna, eso constituye un orgullo para los mexicanos. En gran medida, explica que de los 331 mil 405 aspirantes inscritos al concurso para el acceso a la educación media superior de este año, más de la mitad, 182 mil 520 (55 por ciento del total) eligiera alguno de los planteles de la universidad, aunque desafortunadamente no todos lograron ingresar.

Dicha situación da cuenta de una realidad: por una parte, la UNAM –ni el Politécnico– no pueden dar cabida a una demanda tan alta de aspirantes; por la otra, es necesario ampliar la cobertura y fortalecer al conjunto de instituciones que forman parte de este nivel, me refiero al Colegio de Bachilleres, Conalep y tecnológicos.

Entre la UNAM y el IPN logran incorporar a poco más de 55 mil aspirantes, el resto tiene la opción de ingresar a otras alternativas en función del puntaje obtenido, incluso la posibilidad de optar por los sistemas abiertos como la “prepa en línea”. Aunque también hay un buen número de aspirantes que no puede continuar sus estudios por falta de espacios.

Si bien el Gobierno federal está concentrando todos sus esfuerzos y su capital político en la reforma de la educación básica, no puede olvidar que existe otro tramo del proceso educativo igual de importante, que es la educación media superior.

El objetivo de la calidad educativa no puede centrarse únicamente en la educación básica. Si el gran número de estudiantes que no acceden a la UNAM ni al IPN consiguen un espacio en el bachillerato, la educación profesional técnica o los tecnológicos, es fundamental que la educación que se imparte en estas instituciones sea de calidad, como igualmente lo deben ser la infraestructura escolar, la estructura curricular, los planes de estudio y el perfil de los docentes.

La educación media superior, en cualquiera de sus modalidades, también requiere estar a la altura de las exigencias que impone el Siglo XXI, los avances tecnológicos y la sociedad del conocimiento.