imagotipo

Retos de la migración y de la inestabilidad mundial / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

Los recientes atentados terroristas en París y en Beirut obligaron a que la reunión de jefes de Estado del G20 celebrada en Turquía este fin de semana, agregara a la agenda, como tema relevante, la solidaridad internacional para hacer frente al desafío que ha lanzado al mundo el Estado Islámico.

Ante la persistente fragilidad de la economía mundial, caracterizada por un modesto crecimiento de las economías de mayor desarrollo, y por los desequilibrios que ha generado la volatilidad de los precios de los energéticos y de las materias primas en las economías emergentes, se debe recurrir a medidas que permitan resistir la incertidumbre proveniente de la modificación divergente en las políticas monetarias de Estados Unidos y de la Unión Europea, así como el desafío que han generado las olas masivas de migración de refugiados y del fanatismo que alimenta los actos terroristas.

Al respecto, las notas preparadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la reunión, contiene recomendaciones para que, ante los retos de la inestabilidad y de la incertidumbre, los países de economías más avanzadas apliquen medidas coordinadas fiscales y monetarias, para hacer frente al riesgo de estancamiento. Por su parte, para China recomienda establecer un modelo de crecimiento más equilibrado, y que evite que su sistema financiero incurra en riesgos que pudieran generar una crisis o derivar en un drástico ajuste.

En el caso de las economías emergentes, ante la tendencia de que el crecimiento continúe declinando por quinto año consecutivo, se prevé que pudiera mostrarse un ligero repunte el próximo año, pero se recomienda fortalecer su estabilidad macroeconómica, para enfrentar la reducción en los flujos de capital hacia sus economías y los posibles cambios repentinos que pudieran generar olas especulativas en sus mercados cambiarios. Asimismo, se requiere que continúen con las reformas necesarias para superar los obstáculos que les impiden hacer frente, con efectividad y oportunidad, a la cambiante situación mundial.

Finalmente, se reconoce que la inestabilidad política en Medio Oriente ha ocasionado que la migración masiva de refugiados hacia Europa se constituya en un serio problema, que ha comenzado a presionar a la economía, a las finanzas públicas y a la política social. Adicionalmente, los migrantes están generando cambios culturales que difícilmente se asimilan y que crean resentimientos y discriminación, dando pie a un ambiente propicio que da cobijo a un fanatismo que lleva a cabo actos de terrorismo y que impulsa al mundo a un creciente ambiente bélico.

Sin embargo, la movilidad de fuerza de trabajo por causas económicas tiene un efecto positivo para los países receptores, mismo que debe ser reconocido, así como hacer que sea una migración protegida legalmente, nacional y mundialmente. Al mismo tiempo, se requiere llevar a cabo políticas en los países expulsores de fuerza laboral, tanto calificada como la de menor preparación, para evitar que se sigan descapitalizando y se continúen reproduciendo las condiciones que dan origen a la migración.

El complejo panorama mundial, con economías y sociedades cada vez más integradas, requiere una mayor cooperación mundial y de una más estrecha coordinación de las políticas nacionales, para poder afrontar el reto de acceder a un desarrollo económico estable y menos desigual.
miggoib@unam.mx