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Retos y perspectivas en la renegociación del TLCAN

  • Graciela Ortiz

El Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), comprende una región que está considerada como una de las más competitivas del mundo. El comercio entre sus miembros asciende a los 2 mil 800 millones de dólares al día y se estima que representa cerca del 25% del PIB mundial.

Para México el TLCAN es el principal acuerdo comercial que impulsó su transición hacia la globalización y el libre mercado, que ha marcado un hito en el crecimiento económico, la producción y las exportaciones de nuestro país durante los últimos 22 años.

Las cifras son contundentes, desde la entrada en vigor del Tratado al 2015, México aumentó su intercambio comercial total con sus socios norteamericanos en 468%, es el proveedor de más del 12% de sus importaciones y cada hora les exporta cerca de 32 millones de dólares.

Las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos se rigen por este acuerdo, por lo que cualquier cambio repercutirá de forma importante en la relación bilateral.

Ante este escenario, resulta importante hacer una revisión de cuáles serían los retos y las perspectivas de la renegociación del TLCAN, la cual se espera que comiencen a mediados del mes de agosto de este año.

Mucho se ha especulado sobre las consecuencias negativas que tendría este hecho para la economía mexicana, dado que Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y el destino de más del 80% de nuestras exportaciones, sin embargo, México también llega a la negociación con cartas importantes que pueden traducirse en beneficios para el comercio y nuestros productos.

México es para Estados Unidos el tercer socio comercial, solo por debajo de China y Canadá, así como el segundo proveedor y el tercer destino de sus exportaciones. El comercio bilateral en 2016 fue superior a los 482 mil 237 millones de dólares.

Seis millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con nuestro país y México es el principal destino de las exportaciones de Nuevo México, Arizona y Texas, con el 40% del total.

El gobierno de los Estados Unidos, percatándose de esta situación de interdependencia, ha decidido renegociar el TLCAN en lugar de terminar con él. Ahora el principal reto es hacer ver a nuestros socios comerciales que es fundamental para nuestras economías llegar a un acuerdo trilateral, amplio, que privilegie el libre intercambio y que sea benéfico para todos. Una buena negociación no es aquella en la que gana uno y pierde el otro, sino en la que todos ganan.

México ha sido el principal promotor de esta posición, a la cual ya se ha sumado el gobierno canadiense. El libre comercio ha beneficiado a los tres socios, en diferentes formas y grados, pero siempre de manera positiva.

Para hacer de América del Norte la región más competitiva y productiva del mundo, es fundamental promover la integración de cadenas productivas entre los tres países, crear mejores condiciones laborales, sueldos más equitativos, una mayor cooperación en innovación, ciencia y tecnología, así como mejores condiciones de competitividad.

Para ello, se necesita ampliar la agenda trilateral y entender que temas como el crimen organizado, la migración y el desempleo, forman parte de problemas estructurales más amplios que demandan su atención.

La renegociación del TLCAN debemos verla como una oportunidad para modernizar las relaciones trilaterales en beneficio de todas las partes, no como una guerra comercial entre vecinos.
graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

@GOrtizGlez