imagotipo

¿Revisión, refundación o nueva Constitución? / Jorge L. Galicia

  • Jorge Galicia

A 99 años de la promulgación de nuestra Carta Magna, a un año de celebrar su centenario, hoy en día hay quienes opinan que “no hay nada que celebrar”, porque para algunos mexicanos 100 años son muchos como para hablar de un texto constitucional vigente, pero otros opinan que la vigencia está en el espíritu con que fue creado y que ahora hay que entenderla a partir de sus reformas.

Hay quien dice que del documento de 1917 poco queda, ya que estudiosos del tema han señalado que éste ha sido modificado cerca de 600 veces y -de las vigentes- es la Constitución más vieja de América Latina, aunque también la que más cambios ha sufrido desde su nacimiento, incluso varios artículos reformados han tenido contrarreformas en más de una ocasión, eso no obstante que para lograr una Reforma Constitucional se requiere que sucedan tres condicionantes: lograr votación aprobatoria con mayoría calificada en las cámaras de senadores y de diputados, y mayoría simple en más de la mitad de los congresos estatales.

Entonces, con el avance de nuestra democracia y los cambios en nuestro sistema político, reformar nuestra Constitución no es nada fácil y pensar en un nuevo texto constitucional resultaría casi impensable, pero aún así hay quien opina que es el momento de cambiar por una nueva la magna carta que rige a las y los mexicanos.

Nuestro país ha tenido solo dos constituciones, la primera en 1857 y la actual data de 1917, misma que la componen ocho títulos y 136 artículos más 19 transitorios, y aunque haya quien piense que no hay nada que celebrar, habría que recordar reformas que dieron derecho a las mujeres a sufragar y muchas otras que hablan del dinamismo que vive el país, como las reformas estructurales que recientemente impulsó el presidente Enrique Peña Nieto, en materia de educación, energía y telecomunicaciones, por mencionar algunas, lo cual por supuesto son acontecimientos dignos de celebración.

Como sabemos, el Ejecutivo actual impulsó las llamadas reformas del siglo XXI y con el apoyo de las tres principales fuerzas políticas del país (PRI, PAN y PRD) logró su aprobación en las cámaras que integran el Poder Legislativo, dichas modificaciones son una realidad y una esperanza en nuestro texto constitucional vigente y esto quiere decir que, una vez más, el documento magno se ha actualizado y modernizado de acuerdo a las necesidades y condiciones de la sociedad actual.

Es cierto, habrán voces que digan lo contrario o bien que opinen que hay que cambiar o plantear la construcción de un nuevo texto constitucional porque –dicen- la actual no satisface las necesidades del país, pues sí, tal vez, pero lo que es un hecho es que la mayoría piensa que, más que una nueva constitución, lo que todos los mexicanos deberíamos de buscar es el cumplimiento al pie de la letra de cada uno de sus preceptos. Ese es el punto.

En más de una ocasión también hemos escuchado hablar de una refundación, como es el caso del jurista y académico Diego Valadés, que dijera que “más que una nueva Constitución, cabría pensar en la utilidad de una revisión sistemática, una auténtica refundación del texto vigente, para darle utilidad técnica y de estilo que ya perdió”. Bueno, son opiniones y propuestas, pero lo cierto es que en el marco de las celebraciones rumbo al Centenario de nuestra Constitución habrán muchas voces que a modo de reflexión opinen sobre los dilemas que plantea el texto vigente. Por lo pronto hay que celebrar sus primeros 99 años.

jorgelgalicia@yahoo.com.mx