imagotipo

Robo de combustible, ¿solución de largo plazo?

  • Raúl Aarón Pozos

RAÚL POZOS LANZ
Los datos son verdaderamente alarmantes: Petróleos Mexicanos perdió 97 mil millones de pesos por fugas y robo de combustible en sus ductos en los primeros cuatro años del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Lo perdido asciende a 14 mil 652 millones de litros, equivalente a 250 pipas de combustible cada día.

Otros datos revelados en estos días precisan que las tomas clandestinas de hidrocarburos pasaron de 400 a seis mil 200, de las cuales, 60 por ciento –tres mil 720– se ubica en el llamado “triángulo rojo de Puebla” y que Tamaulipas, Puebla y Guanajuato, con tres mil 394, tres mil 46 y dos mil 899 casos, respectivamente, son los estados que más padecen a los huachicoleros que, de acuerdo con la PGR, pertenecen a los Zetas, al cártel Jalisco Nueva Generación, al del Golfo y al del Pacífico, así como a grupos independientes.

Por supuesto que un problema de esa magnitud requiere la atención urgente de las autoridades. Y es consecuente que el presidente Peña haya ordenado la creación del Grupo de Coordinación contra el Robo de Combustible, en el que participan las Secretarías de la Defensa Nacional, Gobernación, Hacienda, de Energía, así como la Oficina de la Presidencia, Petróleos Mexicanos, Comisión Nacional de Seguridad y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

Ahora bien, tras los enfrentamientos en los que resultaron muertos 4 militares y 11 heridos y se vuelve  acusar al Ejército por una aparente ejecución de un civil ya sometido, es urgente revisar la estrategia y eso fue también lo que ordenó el presidente al Grupo de Coordinación.

“En la reunión se revisaron los alcances de la estrategia elaborada por el Grupo de Coordinación contra el Robo de Combustible, que por primera vez cuenta con la activa participación de Pemex, el Sistema de Administración Tributaria y de la Unidad de Inteligencia Financiera, en el combate a este ilícito”, informó la Presidencia.

Al mismo tiempo, para el endurecimiento de las acciones contra quienes roban el combustible y por tanto le roban a la Nación, es necesario reformar leyes, el Código Penal y otros ordenamientos para que los delincuentes vayan a la cárcel y paguen por lo que hacen ilegalmente. Parece que esta previsión también se está tomando.

Sin embargo, en este problema que ha llamado la atención nacional, aparece otro elemento que puede ser más delicado y con mayores aristas, y que (de ser así) no hay probabilidad de resolverlo en el corto plazo: la intervención de las propias comunidades. Se advierte, al menos en la información disponible, que familias enteras, con mujeres y niños por delante, aparecen como escudo de los delincuentes, para protegerlos, porque saben que esos familiares (padres e hijos) han hecho del robo de combustible una forma de subsistencia“natural”.

Por otro lado, están las versiones, y líneas arriba mencionamos a los grupos del crimen organizado que supuestamente participan en se robó de combustible, de que en efecto participan familias enteras, pero bajo el control de esos grupos delincuenciales.

De ser así, como subrayamos antes, el problema no se resolvería con la sola presencia del Ejército y las Policías, tampoco totalmente con el endurecimiento de las leyes y penas. Habría que ver si en verdad es un fenómeno social catapultado por la pobreza, la falta de empleo y en general de oportunidades para que las familias, principalmente del llamado, “triángulo rojo”, vivan dignamente.

Tampoco quiere decir que la pobreza, la marginación y otros fenómenos sociales justifiquen lo que hacen los huachicoleros, cometer un delito o varios, pero sí nos advierte de un problema más cuya solución es de largo plazo.
Senador de la República