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“Rogue One” y los placeres ocultos del perro de Pavlov

  • La moviola/ Gerardo Gil

(CORTESÍA)

Vista sin pasiones, que la engrandezcan o disminuyan, Rogue One: Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016), resulta un filme más bien entretenido sin un dejo de genialidad climática, pero eso sí, muy efectiva y cumplidora. Incluso por momentos hábil. Y es que para analizarla, hay que tener la cabeza más bien fría, debido al fenómeno cultural que representa. Lo deseable es que la caja en la que se envuelve no borre la percepción de lo que viene dentro.

No por nada, los inicios de esta saga con Star Wars: Una Nueva Esperanza, (George Lucas,1977) -un director más bien mediocre y abúlico a la hora de narrar no así al momento de convertirse en empresario y magnate cinematográfico o sea Moviemogulen idioma yuppie- redefinió los usos y costumbres de la industria hollywoodense junto con otros miembros de su generación como Steven Spielberg, los llamados Brad Movies, que entendieron la comercialización a nivel global como parte de un todo a presentar. Casi una forma de vida. Y eso Disney lo ha entendido muy bien: La cultura de masas como simple y sencillamente cultura.

Es pues esa idea la que Disney retoma y respeta al hacerse del mundo Star Wars y es su principal mérito. El desarrollo de una historia que a nivel narrativo llegue a buen puerto (previamente anunciado). Los placeres ocultos del perro de Pavlov.

Rogue One: Una Historia de Star Wars (el título después de los dos puntos lo pone la distribuidora, no vaya a ser que el atarantado público piense que es secuela de Bambi) es un spin off (temas derivados de otro central, que la industria cinematográfica hollywoodense actual toma de la tv) ya que se sostiene no de los personajes icónicos de la saga, sino de unos nuevos. Aunque claro hay apariciones especiales que son más bien muchas de las partes climáticas.

Ese hecho puede ser considerado uno de sus principales méritos narrativos, partir de una premisa ya conocida, pero con personajes nuevos, aunque estos resulten más bien arquetipos cinematográficos de la franquicia. Son pero no son.

Y sucede también con lo que se narra: vemos desarrollarse circunstancias ya conocidas en las anteriores entregas, casi como receta de comida rápida.

Un grupo de rebeldes se da a  la tarea de buscar los planos de la letal Estrella de la muerte para destruirla. Entre estos se encuentran Jyn Erso (Felicity Jones) hija de Galen Erso (Mads Mikkelsen) constructor de la peligrosa arma del Imperio -signo de los tiempos, ahora la franquicia se enfoca a resaltar el papel de las heroínas-, Cassian Andor (Diego Luna) un descafeinado guerrillero mucho más políticamente correcto que Han Solo para estar a la altura de la mentalidad millennial y el cuadro lo completan ChirrutInwe (Donnie Yen) pasante de Jedi ciego que es protegido por el mercenario Baze Malbus (Jiang Wen) y no podía faltar el droide impertinente K-2SO (voz de Alan Tudyk) que protege a Cassian y que se pelea con Galen.

Así, la mesa está puesta para desarrollar una receta que no arriesga ni en estructura ni contenido pero por esta razón llega a buen puerto. Porque Edwards, a pesar de que el filme hacia la mitad tiene algunos problemas de ritmo, sabe entender muy bien los códigos de la franquicia (que no son pocos por cierto).

La película se ubica justo antes del Episodio IV: una Nueva Esperanza e indudablemente apela a la nostalgia. Es más, no solo apela, es uno de sus principales
pilares.

Porque Star Wars es heredera visual, narrativa y a nivel de industria de una serie de filmes y temas derivados de la Ciencia Ficción, entre otras cosas –lo que estamos viendo en el fondo no es más que los episodios cinematográficos de las matinées- y con esta nueva saga se retoma incluso a nivel visual.

Pero ¿Es entretenida la película? Lo es en términos generales, con momentos algo lentos, problema que tienen todas las entregas de la saga y resulta mejor, más disfrutable, en su clímax narrativo, entre más este uno metido en el fenómeno.

Por último ¿Rogue One contiene un discurso anti-Trump como se ha dicho? Francamente resulta ocioso buscarle tres pies al gato o en este caso a los
Stormtrooper.