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Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Lo que pierden los estudiantes del Poli

El nuevo conflicto del Instituto Politécnico Nacional, bajo el pretexto de que se estaba violando su autonomía académica al señalar, por autoridades de la Secretaría de Educación Pública, que pasaría a depender de la propia oficina de su titular, es una muestra más, lamentablemente, de la ignorancia que prevalece en un sector de esa comunidad, principalmente estudiantil y sobre todo en las vocacionales, de los orígenes de la creación del IPN, de su Ley Orgánica y de que es un órgano desconcentrado de la SEP.

Y si a esa ignorancia se agrega la manipulación interna y externa de esa minoría que cerró y suspendió clases, como en otras ocasiones, de manera ilegal; luego entonces tenemos pretextos ficticios para cerrar instalaciones.

Hasta el lunes decían los “voceros” estudiantiles que hoy se abrirían los 15 planteles en paro para que, como lo solicitaron las autoridades del IPN y la SEP, no se perdiera el semestre, dándose el lujo los vocacionales de señalar que lo “consultarían con las bases” o se irían así hasta el lunes próximo.

Esto evidentemente trae su cauda en buscar ligarlo con la amenaza de la CENTE Oaxaca de instalar un nuevo paro, primero en la capital del Estado y continuarlo a la Ciudad de México, a partir del próximo domingo 15, Día del Maestro.

Este conflicto se ha querido ver como una extensión del de 2014 que si bien sigue un proceso inconcluso y aún en negociación en varias de las demandas planteadas, abría que deslindarlo, si no del todo, de su principal motivo que hoy sí está abierto a la luz del día: la desestabilización por los procesos electorales, si se toma en cuenta también el debate sobre la Constitución de la Ciudad de México. No es ajeno este tipo de manifestaciones provocadoras.

Y muchos, lo que más lamentamos es la pérdida de clases para luego seguir rumiando del por qué el atraso escolar, los bajos rendimientos, las deserciones de una población juvenil que debería precisamente estarse formando; y por consecuencia de menores índices de aprovechamiento en una de las instituciones mejores y más reconocidas entre las universidades más calificadas del país.

Es deplorable que los jóvenes huelguistas y muchos ignorantes de la realidad que se vive, que hoy supuestamente lideran ese “movimiento”, no se den cuenta de la oportunidad que tienen de pertenecer a una institución como el IPN y donde sus autoridades, comenzando por su director general, se han llenado de voluntad y paciencia para restaurar una universidad vulnerada.

Por lo que se ha observado a lo largo de la presente administración, la SEP como Gobierno federal no dará tampoco un paso atrás para respaldar y fortalecer la educación pública, y en esta ocasión la superior de toda institución que están dentro de su sistema, en busca de las mejores soluciones. También deberá cuidar los mensajes y las declaraciones que se hacen; la falta de cuidado y hasta un mal manejo de prensa y la percepción que se tenga, puede ser el detonador para cualquier provocación como en cierta forma sucedió y se pretextó en este caso.