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Rosamaría Villarrello Reza

  • Rosamaría Villarello

Por fin, Jacobson embajadora en México

La diplomática Roberta Jacobson llegará a México en próximos días como embajadora de Estados Unidos de América, diez meses después de haber sido propuesta por el presidente Barack Obama y sin que se hubiera ratificado a su antecesora.

La designación del nuevo embajador mexicano ante la Casa Blanca, Carlos Sada, después de un cortísimo período de su predecesor, pudo ser un acicate para que los senadores republicanos estadunidenses y de origen cubano (por aquello del restablecimiento de relaciones con Cuba) que no ratificaban el nombramiento de Jacobson, por fin lo aprobarán, de la que será la primera mujer en representar a su país ante el Estado mexicano.

Ambos son diplomáticos de carrera con una importante trayectoria y conocimiento del otro país en el que estarán trabajando, en medio de un cambio de realidades a nivel global, regional y en temas que son fundamentales en las relaciones bilaterales; con un impacto que ha venido permeando la agenda mundial y en particular, la que tiene que ver con los derechos humanos, la seguridad y el eterno tema de la migración.

Así mismo, inician un período en medio de procesos electorales que, aunque en diferente escala, son determinantes en el futuro de las dos naciones. Tal vez el más problemático de la historia moderna en que un candidato republicano, D. Trump, ha sido abiertamente el más grosero y agresivo contra México, por no hablar de otros países. Y por el lado de México, habrá elecciones en 12 Estados con miras al 2018, con una amplia gama de resentimientos y colores políticos.

Era común decir que en el quehacer entre los dos países, a México le iba mejor con los republicanos, porque se sabía a qué atenerse, a pesar de que sus simpatías y la de los latinos que habitan en aquél territorio, se inclinaban por los demócratas. Por lo mismo, no les será nada fácil a los embajadores mantener un perfil diplomático y actuar de manera institucional en la medida que tendrán que responder a Gobiernos demócratas, pero en un entorno difícil por las circunstancias en la que los asuntos domésticos han rebasado ese nivel.

Jacobson tiene fama de ser de mano dura, pero eso no debe sorprender en la medida que no hay otra forma de que siendo del Partido Demócrata de su país, entregue sus mejores resultados en un futuro inmediato y próximo al cambio de la presidencia si la elegida es Hillary Clinton. Su presencia en México también será parte de una estrategia política.

La experiencia latinoamericana de ella, su conocimiento de México y hablar español, son un enorme plus que se aquilatan para un mejor entendimiento de lo que los dos países persiguen: establecer una nueva alianza y poder plantear objetivos en el corto tiempo que a la vez puedan ser el arranque de lo que acontezca.

No obstante, tampoco se debe esperar que la embajadora venga a batir espadas contra su connacional Trump, porque aunque no lo deseemos y algunos lo veamos improbable dado el propio sistema norteamericano, puede ser el próximo Presidente de Estados Unidos de América.