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¿Rousseff y el cierre de un ciclo? / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

Con 367 votos a favor del impeachment de Dilma Rousseff en la Cámara de Diputados brasileña, no solo parece que el Gobierno del Partido del Trabajo se acerca a su fin, sino que de concretarse, la condena política a la primera presidenta de Brasil, podría materializar el fin de los gobiernos de izquierda en Sudamérica.

Al más puro estilo de Frank Underwood, -personaje protagónico de la afamada serie House of Cards-, Michel Temer, actual vicepresidente de Brasil, ha sido el estratega detrás del proceso que está llevando fuera de la presidencia carioca a Dilma Rousseff. Desde el año pasado, Temer lanzó en una explosiva carta su inconformidad con el Gobierno de la Presidenta, lo que fue leído por muchos analistas, no solo como el fin de su relación, sino como acción de Temer para hacerse del control del  “Palácio do Planalto”.

Dilma cuenta en el Congreso brasileño con 9 solicitudes de juicio político, acusada de usar dinero de bancos públicos para pagar programas del Gobierno y maquillar el déficit fiscal, violando normas que prohíben esa práctica.

En México en semanas pasadas, y como Secretaria de la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación, evidencié que lo grave de este tipo de transferencias, está en que los recursos no restituyen, es decir, son ocupados como caja chica por muchos gobiernos estatales y locales. Sin embargo, cada país desde sus respectivos ámbitos, determina la legalidad o no de ciertos actos, no olvidemos el caso del envío de correos de Hillary Clinton.

Hasta hoy el legado de Lula radica en sus logros sociales. El proyecto que continuó Dilma significaba para más de 28 millones de personas haber salido de la pobreza, el aumento al salario mínimo para otros millones más, así como haber sacado de la desnutrición al 73 por ciento de la gente con hambre; para muchos jóvenes -que hoy son profesionistas- se trató de acceso a una de las 14 universidades que se crearon en ese periodo, les cambió la vida.

Sin embargo, la venganza contra Dilma ahora intenta difuminar dichos logros, y es que una contracción del PIB de 3.8 por ciento –la mayor en décadas-, la perdida de 1.5 millones de empleos, así como la caída de precios del petróleo y una contracción de la economía China, se tradujeron en una gran crispación social y política; condiciones que han llevado a Rousseff a niveles mínimos de aprobación, apenas de un 10 por ciento a días de ser posiblemente juzgada en el Senado.

Para que el fin de esta era se concrete, serán necesarios al menos dos tercios (54 de los 81 votos del Senado) y, con ello terminará para muchos, el sueño de Brasil como potencia mundial. De ser así, Temer sería investido como Presidente, esto a pesar de que existe una solicitud en su contra para ser enjuiciado políticamente por la supuesta comisión de delitos fiscales.

Para muchos analistas, los comentarios expresados en tribuna por diversos legisladores en plena discusión sobre este juicio, no solo dejan en claro que se trata de una revancha política, sino que evidencian la vuelta hacia la derecha en Brasil, situación en la que incluso hay grandes cargas de machismo.

De concretarse, el fin de la presidencia Dilma será el fin de un modelo de izquierda progresista que sin pelearse con el neoliberalismo y la globalización representó una alternativa para el mundo en la primera década del siglo XXI. Perú hace unas semanas volvió a la derecha, lo mismo que Argentina el año pasado, Venezuela al menos en el Congreso, y Paraguay no hace mucho.

Si bien el vaivén político señala nuevas correlaciones de fuerzas en la geopolítica sudamericana, el juicio social contra Dilma –y ahora el político- empañan una de las primeras presidencias de mujeres de izquierda en la región, inevitable pensar en un marcado estereotipo de género, quizás no en beneficio de la democracia en el mundo, sino de particulares intereses, por lo que no debe extrañar hasta ahora la condena de Cuba y Bolivia ya este proceso y enfrente un halo conspiracionista contra las izquierdas.