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Rumbo a la creación del Ejército Europeo

  • Javier Oliva Posada

Solo habían pasado unas horas luego de los comicios del 8 de este mes en el Reino Unido y de inmediato, los órganos de gobierno de la Unión Europea reactivaron el antiguo proyecto de contar con una Fuerza Armada, que se venga a sumar a otras fundamentales decisiones de la UE: el libre tránsito de personas y mercancías, así como compartir una moneda y espacio económico común. El Reino Unido, incluso a la fecha, siempre había manifestado su oposición a la creación de una fuerza militar exclusivamente europea, con el argumento de que sus misiones podrían duplicar las de la Organización del Tratado Atlántico Norte. Sin embargo, luego de la catastrófica cita en las urnas para el gobierno de Theresa May, el camino está despejado.

Sin embargo, lo cierto, a decir de analistas e incluso funcionarios de la Unión Europea, es que Estados Unidos miraba con recelo esa posibilidad. Tan es así, que desde la época de George W. Bush y más aún con Barack Obama, las presiones para que los países integrantes de la Alianza Atlántica invirtieran como mínimo del 2% del Producto Interno Bruto en el sector Defensa, se volvió un tema recurrente. También Donald Trump lo ha sumado a su lista de condiciones, para mantener el nivel de compromiso de su país con sus aliados y socios (hasta ahora). Y ese es el otro factor clave que ha impulsado la propuesta que se discutirá en la reunión de mandatarios de la Unión Europea en los próximos días.

La primera gira a Europa de Donald Trump culminó las especulaciones sobre un probable distanciamiento respecto de las temáticas y prioridades para cada actor, así que ante el repliegue político, diplomático y económico de la primera potencia mundial, la Unión Europea debe asumir por sí misma sus capacidades de Defensa y Seguridad. Más aún, ante el incesante crecimiento en la oleada de migrantes irregulares, procedentes de escenarios bélicos y de violencia endémica. De allí, que la opción de una Fuerza Armada propia haya cobrado fuerza en los círculos políticos europeos. Pero ¿qué implicaciones específicas y consecuencias a mediano plazo puede tener una decisión como esa? Por principio de cuentas, al menos en su fase inicial, se trata de la incorporación de un nuevo jugador en la geopolítica
mundial.

Pero también, es muy interesante observar los pasos iniciales para hacer del proyecto una medida que fomente el empleo, pago de impuestos, el desarrollo de la ciencia, la tecnología, incremente los intercambios formales entre la sociedad y las Fuerzas Armadas pero sobre todo, los beneficios que a partir de la inversión local se pueden dar para las economías a nivel doméstico. De allí, la convocatoria a las pequeñas y medianas empresas para que participen en las invitaciones y convocatorias que se lanzarán en todos y cada uno de los países integrantes de la Unión Europea para generar las bases de una Política de Defensa compartida. Los principales impulsores de la Fuerza Armada de Europa son: Alemania, Francia, España e Italia.

Hay que recordar que hasta ahora los dos principales desafíos a la Defensa y Seguridad europea son: la guerra no declarada entre Ucrania y Rusia, así como los efectos de la migración irregular en la mayor parte de los países integrantes de la UE. En cualquier caso, veremos un serio ajuste, luego que las Fuerzas Armadas más poderosas de la UE, es decir las del Reino Unido, hayan abandonado a la propia UE.

javierolivaposada@gmail.com