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Rupestres

  • Ramón Ojeda Mestre

Ramón Ojeda Mestre

Nuestra ignorancia nos ha hecho llamar cavernícolas de manera despectiva a los antepasados humanos que, nada tontos, se guarecían en las cuevas, como lo hizo el gran filósofo Diógenes en su barril y otros grandes personajes de la historia, entre ellos el poeta Nezahualcóyotl en México (Texcoco) y algunos “santos” de la hagiografía católica, aunque si de luchadores se habla prefiero recordar al “Cavernario” Galindo que se las traía en los rings. Les llamaban ascetas o ascéticos a aquellos que se iban a habitar las cuevas para la meditación o para alejarse del mundanal ruido como diría Fray Luis de León el renacentista con su sintagma en la Canción de la Vida Solitaria.

Si usted es muy leída sabrá de la Alegoría de la Caverna. Se trata de una explicación metafórica, realizada por el filósofo griego Platón al principio del VII libro de la República, sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. En ella Platón explica su teoría de cómo podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (solo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).

A mí el que mejor me cae, como sabe el culto Hugo Payén del grupo Raíces de Los Cabos, es Pablo de Tebas, conocido como Pablo el ermitaño, venerado por la Iglesia Católica y la Copta como el primer santo en llevar una vida eremítica. (Lo eremítico se refiere al desierto) Mi tocayo San Antonio Abad, también llamado Antonio de Egipto, uno de los Padres del Desierto, considerado el fundador de la vida monástica, Jerónimo de Estridón, Doctor de la Iglesia, considerado el padre espiritual de la orden eremítica de los Hieronimitas.

Otros fueron Macario el Viejo, fundador del monasterio de San Macario el Grande, de las llamadas “Homilías espirituales”, San Onofre, ermitaño que vivió en el desierto egipcio. Sinclética de Alejandría, Egipto, una de las más tempranas Madres del desierto, sus máximas se suelen incluir entre los dichos de los Padres del Desierto. Gregorio I el Iluminador, evangelizador de Armenia y considerado su patrono. María de Egipto, siglos de Egipto y Transjordania, Simón el Estilita de Siria, “el ermitaño de la columna”, Sara del Desierto, de Egipto, una de las Madres del desierto, sus máximas se suelen incluir entre los dichos de los Padres del Desierto, Benito de Nursia, de Italia, autor de la regla de San Benito, uno de los fundadores del monasticismo de Occidente.

¿Qué pero le pone usted, incontenible cuarentona y usted libidinoso sesentón, a Bruno de Colonia fundador de la Orden de los Cartujos, o a Pedro de Amiens el Ermitaño, de los conductores de la Cruzada de los Pobres? En fin, el hecho concreto es que el más antiguo y bello legado de nuestros antepasados de lo que hoy es México, es el que dejaron con su impronta cultural y misteriosa en las pinturas rupestres y petroglifos y eso se discutirá en Tula, Hidalgo, a partir de mañana en la Catedral de San José, en el Congreso sobre Patrimonio Arqueológico Rupestre en el que participaremos junto con  Arturo Guevara Sánchez y Francisco Mendiola Galván en la  Presentación del Libro “Geometrías de la imaginación, Diseño e iconografía Chihuahua”. La famosa María del Pilar Casado López, Víctor Joel Santos, Tamara Montalvo Arce, José Lorenzo Encinas Garza, Martha Sánchez García y una pléyade de sabios y entusiastas que valoran el arte parietal o la grandeza rupestre de México y el mundo. Vea todo el programa en http://www.tulahidalgo.com/sembrandocultura/58327
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