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Saberes: ¿si sabes o te haces?

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

Toda la información existente es para ti, pero

solo trata de comprender lo que hoy es para ti

(N. Luna).
Revitalizar los saberes en la vida diaria, es una tarea más del ser humano, fortalece la socialización de ideas y habilita la necesidad de personalización, así como el pertenecer y explorar su entorno. Sin embargo, los saberes no solo dan enriquecimiento positivo, suelen algunas veces perder al ser humano en trivialidades, confusiones o involucrarlo en laberintos dolorosos e inesperados. No importa la edad, la raza, ideología, rol, preferencia sexual o género. Expertos en conducta afirman, que las personas inician en el sistema del saber, en simples reuniones, fiestas o grupos sociales. Las personalidades de cada persona invitan a otra a sumergirse en olas de conversaciones que desembocan en generar un potencial inexistente de saberes, que terminan con un historial de mentiras y superficialidades solo para difundir que si se sabe. Cuantas personas en la búsqueda de tener un plan de vida y carrera, suelen creer que deben saber mucho para alcanzar un perfil laboral alto o un glamour, hasta una pareja inalcanzable. Especialistas comparten que auto exigirse en saber mil temas de la vida, es lo que ha llevado a muchas personas a tomar decisiones equivocadas. Aún que se tenga los saberes, de acuerdo con la revista electrónica de Iztacala, estos se desgastan, sino se renuevan, y al no hacerlo se aproximan a un vacío. Los climas laborales son un detonador de saberes, ya que el lenguaje para interactuar es de jerarquías, y el ego al estar expuesto, se manifiesta innatamente con un discurso competitivo, usando la imaginación para estabilizar el “No saber”. Sicólogos describen que esta conducta es un legado social. En la época medieval, se manejaba los llamados “tres órdenes” clérigos, guerreros y campesinos, se daba que no importa a qué orden pertenezca éste, su individualidad desaparece en la misma estructura social en la que existe, culturalmente era una obligación saber que los saberes no eran para todos. Saber de más les costaba la vida. En la actualidad, saber o no saber, es una guerra. En la revista de psicología de Iztacala, describe que el siglo pasado fue testigo, del desvanecimiento y resurgimiento de religiones fundamentalistas por falta de saberes, otras fuentes connotan, que, a falta de saberes, la violencia y el egoísmo humano a fracturado compartir como especie una existencia en armonía. Especialista sugieren aplicar la aceptación y honestidad para interactuar entre seres humanos, aceptar decir “no sé” y tener la humildad de escuchar”, enriquece la individualidad y nos aleja de problemas graves. No saber no es pecado, luchemos por no ejercer la ignorancia con un “yo sé”. Quién te juzga por no saber, alégrate, te está ofreciendo la oportunidad que tu no juzgues. Libro recomendado: El libro de los saberes, Constantina van Barloewen.