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Sacarle provecho a Trump

  • Federico Ling Sanz

Federico Ling Sanz Cerrada
La asimetría no podría ser mayor. En Estados Unidos, nosotros los mexicanos y nuestra preocupación sobre lo que está sucediendo en Washington respecto a la construcción de un muro fronterizo, por ejemplo, no tiene la relevancia que tiene para nuestro país. Nosotros – claramente – no somos una prioridad para los estadunidenses. Es decir, lo somos cuando hay que hablar de restringir a la migración, de deportar a los “ilegales” (como les llaman de este lado de la frontera) y de frenar el paso de personas indeseadas con la construcción de un muro entre ambos países. Pero de allí en fuera México no es la prioridad y tampoco es una de las cosas que les preocupa a los habitantes de Estados Unidos. La indignación nacional es entonces grande (y me incluyo), porque razones de sobra tenemos para estarlo y para sentirnos ofendidos y vilipendiados. Pero nuestras protestas no llegan tan lejos desafortunadamente, porque muy poca gente – al menos aquí en Washington – está hablando de nosotros (y es frustrante).

Tuvo mucho más indignación el famoso “travel ban” (es decir, la prohibición de viaje para personas de países de Medio Oriente) que la construcción inhumana del muro en la frontera. Al final se organizó la protesta y nos incluyeron como parte de las naciones y los pueblos ofendidos, pero de allí en fuera los esfuerzos han resultado estériles para muchos (a simple vista). Pero no, no es así. Veamos.

La indignación nacional nos aqueja a todos. En México, 90 por ciento del tiempo en la esfera pública se habla de Trump y de las consecuencias que ello tendrá para nuestro país (el muro, el NAFTA, los deportados, etc.). Y está bien. Debemos estar alerta. En Estados Unidos la discusión es escasa cuando toca a las afectaciones que todo esto tiene para México. ¿Para qué sirve entonces la indignación en nuestro país?

Como mexicano pienso que todo esto sirve y servirá para dos cosas. La primera de ellas, para presionar al Gobierno y todos aquellos personajes públicos para que dejen de hacerse a la idea que Donald Trump es una broma; el señor va a cumplir todas y cada una de sus promesas de campaña y más nos vale estar preparados. La indignación tiene que pasar a ser un plan de juego, una campaña activa, un choque de realidad y darnos cuenta que hasta el momento hemos sido omisos y no hemos tomado lo suficientemente en serio al vecino del norte, desde incluso antes que ganase la nominación para ser candidato presidencial por el Partido Republicano. Dejemos de hacernos los ciegos y comencemos a ver la realidad. Que nos sirva de lección: de ahora en adelante no podemos ser ingenuos en la negociación ni ciegos en la realidad. Las cosas no serán fáciles.

Pero lo segundo y más importante, es que nos ha dado a los mexicanos un gran pretexto de unidad y de unión. Por primera vez en muchos años se organizan eventos, marchas y protestas para respaldar al Gobierno, no para recriminarlo de algo. Los mexicanos ansían ver a un Gobierno y a un presidente con el aplomo suficiente y haciendo frente a la situación. Los mexicanos queremos sentirnos todavía más orgullosos de lo que somos y de nuestra independencia; pero esto cuesta y tenemos que esforzarnos para lograrlo. Pero después de muchos años de división, de pleitos y de reprimendas, hay una causa que nos une. Tenemos que entender que el esfuerzo que hagamos no es para que el otro sepa de lo que somos capaces, sino para que nosotros mismos empecemos a creerlo, porque de hecho lo somos.
@fedeling