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Saludo a las mujeres / Raúl Aarón Pozos Lanz

  • Raúl Aarón Pozos

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer el pasado ocho de marzo tiene un significado político de la mayor relevancia. Se trata de reconocer y celebrar el empuje, la convicción y la claridad de visión que han tenido las mujeres para con el desarrollo de las naciones. Es una muestra de su solidaridad, visión e indiscutible convicción por la convivencia pacífica, pero sobre todo, por la afirmación irrenunciable y orgullosa de sus derechos. Cuando uno hace una revisión sobre la historia de este día, se puede apreciar con claridad las razones que tenemos para reconocer y aplaudir a todas las mujeres y su lucha para lograr la igualdad de géneros.

Fue en 1909, un 28 de febrero, cuando el Partido Socialista de los Estados Unidos de América celebró en ese país, el primer Día Nacional de la Mujer. Con la legitimidad del propio movimiento y en una atmósfera que se inundaba con el discurso del socialismo, fue que en 1910, la Internacional Socialista, entonces conocida como la Segunda Internacional, proclamó el Día de la Mujer con carácter internacional, esto como un homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. En esa fecha -señala la ONU-, se aprobó la propuesta con el voto de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés y fue precisamente a raíz de esa aprobación que el siguiente año, en 1911, el Día Internacional de la Mujer se celebrara por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. También fue en ese año que la celebración de ese día adquiriría un significado de carácter social pues además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Resultó irónico que fuera justamente el reclamo de la no discriminación laboral la que antecediera al incidente, quizá más conocido y trágico con el cual se asocia esta celebración, cuando el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York.

Seis años después, en 1917, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de “pan y paz”, eso como reacción a los dos millones de soldados rusos muertos en la guerra. Cuatro días después el Zar ruso se vio obligado a abdicar y el Gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho al voto. Es importante hacer notar que ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, es decir, el ocho de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

De acuerdo con la reseña histórica de la ONU, en la segunda mitad del siglo pasado, en 1975, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez el ocho de marzo. 20 años después, en 1995, la Declaración y la Plataforma de Beijing, una hoja de ruta histórica firmada por 189 gobiernos, estableció la agenda para la materialización de los derechos de las mujeres. En el 2014 -sigue la página de la ONU- la 58 Sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW58), la reunión anual de estados para abordar cuestiones relativas a igualdad de género, se centró en los «Desafíos y logros en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las mujeres y las niñas». Las entidades de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) acreditadas por ECOSOC debatieron sobre los avances realizados y los retos pendientes para cumplir los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Como puede usted constatar, resulta evidente a partir de esta reseña que la celebración del día de la mujer es toda una lección de lucha, perseverancia y convicción. Este recuento quizá nos ayude a revalidar y a ubicar en la dimensión apropiada una celebración que habla del enorme aporte de la mujer al desarrollo político y social.