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San Nicolas, la alegría de los niños holandeses

  • María Esther Estrada

Por MARÍA ESTHER ESTRADA M.A. | Corresponsal

ÁMSTERDAM, Holanda.- Hoy domingo, los niños holandeses se desmañanaron con la ilusión de encontrar los regalos que les trajo San Nicolás como es costumbre desde la Edad Media, hace más de 700 años. Ésta es una de las tradiciones más enraizadas en la cultura del país, aunque ha ido cambiando al paso de los siglos.

Quiero empezar por mostrarle cómo se celebraba esta fiesta en 1665. Para ello no hay más que ir al Museo del Reino (Rijksmuseum) y detenerse frente al óleo “La fiesta de Sinterklaas” que pintó Jan Steen (1626-79).

¿Qué vemos?

Queda claro que el artista nos comparte la mañana de un 6 de diciembre en su propia casa. Los hijos pequeños son los principales protagonistas. Los hermanos mayores colaboran con sus padres para darle forma a la celebración, prueba de ello es el jovencito que se ve a la derecha: señala con un dedo la chimenea, para que uno de sus hermanos y la pequeña a la que lleva en brazos sepan por dónde llegaron los regalos.

Siempre se han puesto zapatos cerca de la chimenea para que San Nicolás coloque ahí los presentes. Queda claro que Thadeus se portó fatal porque llora desconsolado a la izquierda de la escena, mientras su hermana les muestra a los demás el zapato que seguramente contiene pequeñas varas de abeto, lo que recibían los niños desobedientes. Su hermano Cornelis, al centro, lo señala como diciéndonos “miren lo que pasa si hacen travesuras”… pero parece que a fin de cuentas el santo se apiadó de él y le dejó algo escondido atrás de la cortina que su abuelita descubrió y le está haciendo señas.

Hablando de Cornelis, él sostiene un palo con el que se jugaba “kolf”, precursor holandés del hockey. La pelota bicolor está a los pies de su madre. Se le ve feliz con su regalo.

¿Quién fue la mejor portada? La pequeña Catharina que abraza una figura de San Juan Bautista como si fuera una muñeca y trae una cubeta llena de regalos que no quiere que su mamá le quite, entre ellos una naranja (¡eran carísimas en ese tiempo!) y un caramelo con forma de gallo. Lleva levantado su delantal, ¿será que lo tiene lleno de dulces y galletas como las que se ven al frente?

Es que, todavía hoy, una celebración de Sinterklaas no está completa sin la comida asociada a ella. Abajo a la izquierda vemos una canasta con un gran “speculaas” (pan de jengibre), nueces, una manzana y otras delicias que bien pueden incluir mazapanes (en todas las formas y tamaños), “pepernoten” (pequeñas galletas de jengibre)y letras de chocolate. El pan que vemos a la derecha, que parece un cocol (con forma de diamante) se llama “duivekater” y se preparaba únicamente para esta fiesta, Navidad y Año Nuevo.

La evolución de Sinterklaas

San Nicolás fue Obispo de Mira, en Turquía, en el siglo IV. Es el santo patrón de ciudades (por ejemplo, Ámsterdam), profesiones (marineros) e incluso de países enteros (Rusia).

En Holanda empezó siendo una celebración católica. Cuando se impuso la Reforma Protestante (siglo XVII) pasó al ámbito privado, pero poco después de 1800 volvió a ser una fiesta pública.

En 1850 el profesor Jan Schenkman (1806-63) escribió un cuento en el que Sinterklaas llegaba de España en un bote de vapor (algo modernísimo en esos tiempos) acompañado de un ayudante (de color) y su caballo. En su versión el santo era amigo de los niños y también un poco pedagogo. Visitaba escuelas y casas, volaba con su caballo por los tejados y llevaba galletas, dulces y regalos a los niños. También tenía un libro donde anotaba cómo se habían portado durante el año. Finalmente, regresaba a España ¡en un globo aerostático! Toda una aventura para un hombre tan mayor.

Como usted sabe, durante la Segunda Guerra Mundial, Holanda estuvo ocupada por los nazis. Fueron soldados canadienses, principalmente, quienes los liberaron en mayo de 1945. Se quedaron unos meses para ayudar a la reconstrucción del país y participaron en la organización de la primera aparición de Sinterklaas en el periodo de postguerra. Como no conocían las tradiciones locales, pensaron que si un ayudante del santo (al que llamaban “Zwarte Piet” o Pedro Negro) les hacía ilusión a los niños, muchos serían todavía mejor. A partir de entonces un grupo enorme de ellos acompañan al santo.

Desde hace unos años se ha puesto en tela de juicio que personas de color sean ayudantes de Sinterklaas, por lo que se buscan soluciones que permitan que siga la tradición, pero a gusto de todos, así que este año hubo “Pieten” (Pedros) rojos, azules yverdes. Ellos y ellas (hay Pedros mujeres) organizan la casa del santo, juegan con los niños, reparten dulces, cantan… en fin, son básicos para darle alegría a las semanas en las que están en Holanda. Porque siempre vienen a mediados de noviembre.

Según el Instituto Meertens en 1873 se organizó el primer desfile de llegada de Sinterklaas en Zwolle. Tan ansiado momento del calendario se empezó a televisar en 1952, para que los niños de todo el país pudieran presenciar su llegada. Cada año atraca en un puerto diferente. En esta ocasión eligió el de Meppel, al norte del país. Ahí lo estaban esperando miles de niños… y el Alcalde de la ciudad.

Durante su estancia podemos seguir sus pasos en el noticiero especial que se transmite a diario por la televisión. La web que los retransmite es http://sinterklaasjournaal.ntr.nl#/home Ahí, además de las emisiones, se pueden escuchar canciones típicas de la temporada o ver fotos “oficiales” y otras que han subido algunos niños.

Los regalos

Por lo general no son caros. Parte de la diversión es cómo se empacan para que nadie pueda imaginar lo que hay dentro. Otro punto importante es que siempre se entregan con un pequeño poema donde con gracia y humor se hace referencia al regalo o al regalado, muchas veces con un toque crítico. No es importante la métrica del poema, solo que cada par de líneas rimen al final. Para quienes no son muy duchos en esas artes, hay muchas webs que ayudan a encontrar palabras que versifiquen, o con ejemplos de poemas.

Si me permiten hacer el símil, se parecen un poco a las calaveritas que escribimos para el Día de Muertos, pero en lugar de involucrar a la Catrina se mencionan a Sinterklaas y a Zwarte Piet.

Un ejemplo sería:

“¡Cuánto frío!

Para salir se necesita ser bravío.

Sinterklaas y sus amigos

prefieren salir con sus abrigos.

Las ideas se pueden congelar

en las cabecitas sin tapar,

así que como precaución

hay que buscar un modo de calefacción.

Zwarte Piet con la mejor intención

las tiendas recorrió sin dilación

hasta dar con un capuchón

que proteja al muchachón”.

En Holanda chicos y grandes viven la llegada de Sinterklaas como un momento muy especial que reúne a la familia alrededor del concepto de dar y compartir. Están muy orgullosos de mantener esta costumbre tan suya. ||OEM-INFORMEX||

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