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Sarkozy, debilitado de las elecciones regionales francesas

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- El principal perdedor de las elecciones regionales en Francia es, aunque parezca paradójico, el líder del partido que ganó 7 de los 13 distritos en juego: Nicolas Sarkozy.

Esa es la opinión que comparte la mayoría de los periodistas, analistas políticos y expertos de los institutos de sondeo.

“Sarkozy, el gran perdedor”, titula el semanario L’Express en la portada de la edición que saldrá a la venta hoy martes.

Desde el mismo momento en que cerraron las urnas el domingo por la noche, los principales tenores del partido de derecha Los Republicanos (LR) enfrentaron las cámaras de televisión para criticar la estrategia de Sarkozy y tratar de promover una renovación con vistas a las elecciones presidenciales de 2017.

La primera coincidencia fue relativizar el alcance de una victoria que Sarkozy se empeñó en presentar como su mérito personal.

De las siete regiones que ganó la derecha, tres se lograron gracias al retiro de las listas socialistas y a la movilización de los electores del frente republicano formado por la izquierda, la extrema izquierda y los ecologistas para bloquear una posible victoria del Frente Nacional (FN) en el Norte, la región PACA (Provenza Alpes Costa Azul) y en el llamado Gran Este (Alsacia Champaña Ardenas Lorena). Peor aún: durante la semana previa al balotaje, Xavier Bertrand y Christian Estrosi -que enfrentaban respectivamente a Marine Le Pen en el Norte y a Marion Marechal Le Pen en la región PACA- consideraron que su presencia era radiactiva y le pidieron que no los ayudara.

En Normandía operó el prestigio del centrista Hervé Morín; Auvernia Ródano Alpes la ganó su rival interno Laurent Wauquiez y la estratégica región Isla de Francia -que comprende París y sus suburbios- se la adjudicó con sangre, sudor y lágrimas la infatigable Valérie Pécresse, que no es precisamente una incondicional de Sarkozy. “El balance final es magro”, reconoció ayer el politólogo Roland Cayrol.

“¿Cuál fue su contribución real a la victoria?”, ironizó el exprimer ministro conservador Jean-Pierre Raffarin.

Para cerrar la jornada, el expresidente cometió una gaffe irreparable al apresurarse a hacer una rápida declaración sin contenido y sin felicitar a Valérie Pécresse para poder ir a ver el partido de fútbol de su club favorito, Paris Saint-Germain (PSG) contra Lyon, como testimonian las numerosas fotos que circularon por las redes sociales.

Mientras Sarkozy miraba el partido, la mayoría de sus rivales internos cuestionaron su estrategia de ni-ni (ni Frente Nacional ni alianzas en el marco de un frente republicano).

Esas acusaciones volvieron a surgir durante la reunión del buró político de LR ayer por la mañana.

Antes de comenzar la reunión, el expresidente increpó a la número dos del partido, Nathalie Kosciusko-Morizet, para decirle:

-¿Has visto? Yo tenía razón sobre la línea política. Espero que terminarás por comprenderlo. No olvides que, cuando hablas en público, debes defender la línea del partido, le advirtió.

-Si los electores hubieran aplicado tu ni-ni, nuestros candidatos habrían perdido las regiones Norte y PACA. Fue la victoria del pacto republicano, le respondió NKM, como se la conoce en los medios políticos.

Ese comentario, al parecer, le costará su puesto en la renovación de dirigentes prevista para enero próximo. “Pensar que una depuración refuerza al partido es un procedimiento stalinista”, insistió NKM, dispuesta a llevar su enfrentamiento con Sarkozy hasta las últimas consecuencias.

“Yo creía que la monarquía había terminado”, ironizó el exprimer ministro Alain Juppé, que aparece como su principal adversario para obtener la candidatura de la derecha en 2017.

La mayoría de los dirigentes censuran la derechización que impuso a la campaña del partido para tratar de “robarle” electores al FN. Pero lo que en realidad ocurrió es que el partido de Marine Le Pen se nutrió con numerosos decepcionados de la derecha que decidieron pasar a la extrema derecha. Solo 10 por ciento de los electores de la derecha opina que el partido LR salió fortalecido de estas elecciones, según un sondeo Ipsos Sopra Steria.

“La radicalización nos convertirá en una secta”, advirtió Bruno Le Maire, otro dirigente que aspira a representar el partido en 2017.

La gran ventaja de Sarkozy es que, por el momento, es el único hombre fuerte de la derecha francesa y quien tiene el control del aparato partidario, con el cual se ganan las elecciones. Pero esa situación de privilegio también es precaria, sobre todo cuando está apoyada sobre un zócalo que todos sus viejos aliados se esfuerzan en demoler.