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Satiricosas

  • Manu Dornbierer

  • Manu Dornbierer
  • El perdón no funciona

Aunque tenga tan buena reputación, aunque sea considerado obligado y santo en materia religiosa, el perdón no sirve para remediar a fondo las situaciones humanas dañinas y abrir el camino para obtener otras mejores. Ni tampoco expresiones como “lo pasado, pasado” o “borrón y cuenta nueva”, etc. No son como otros dichos provenientes realmente de la experiencia y sabiduría popular. Estas son máximas inventadas y lanzadas por los núcleos de poder, como las religiones o los Gobiernos, para darle la vuelta a La Justicia que es la condición indispensable para vivir en paz, ya sea en lo íntimo y en lo familiar o en lo general, público, nacional y universal. Con Justicia verdadera el mundo sería otro, desde lo micro hasta lo macro. El perdón superficial y mal entendido encubre y borra el sendero hacia la paz y la justicia.
¿CÓMO PODRÍA REALMENTE FUNCIONAR EL PERDÓN?

El perdón solo puede ser más que una palabra o una actitud “elegante” y ser real, útil, curativo, respetable, cuando se pide y se recibe en ciertas condiciones:

– Debe ser solicitado. ¿por qué te voy a perdonar si ni siquiera lo pides?

– Cuando se solicita con sinceridad, lo que significa la aceptación de una falta y se exponen y explican las razones del error, de la equivocación simple o de la mala intención implícita y se promete reconocerlas para desecharlas si vuelven a aparecer.

– Cuando la excusa no tiene nada de superficialidad y no se emite cruzando los dedos detrás de la espalda, sino de frente al futuro y con la decisión limpia de no repetir algo similar.

– Cuando el solicitante del perdón no pretende echarle la culpa al otro y a la par el presunto otorgante está dispuesto a escuchar con apertura y juzgar de manera honesta si es o no perdonable la falta. Está en su derecho.

– Cuando los involucrados piensan en serio en la necesidad de un perdón, no solo para salir del paso superficialmente obedeciendo la supuesta bendita ley que obliga a perdonar para parecer “muy bondadosos y generosos”.

– Cuando son justos y claros el uno hacia el otro y realmente buscan paz. No una “curita”.

– Cuando hay una reparación efectiva del daño causado por una acción equivocada.

Si no la hay, el caso tiende a repetirse.
FRANCIA Y ALEMANIA ENTENDIERON

La humanidad entera está en estos momentos siendo víctima de costosos y muy graves entuertos políticos y religiosos, seguidos de toda suerte de atentados mortíferos por odios desatados e irracionales entre otras razones por la hipocresía que desde siglos ha entintado las relaciones internacionales para favorecer situaciones de supremacía en todos aspectos, de unos países sobre otros, con el resultado de guerras atroces. Pero hay un caso en que el perdón bien estudiado, decidido, y estructurado, pudo funcionar aún teniendo en su contra nada menos que la barbarie nazi: Francia y Alemania se enfrentaron en cruentas guerras en 1870, en 1914 y en 1939, con ocupación de Francia y -hay que decirlo- con la colaboración del Gobierno francés del mariscal Pétain. Pero esas dos naciones evolucionadas constituyen hoy uno de los pocos ejemplos en que el perdón bien entendido y procesado les ha brindado paz por 60 años entre ellos. Un ejemplo nunca visto en la Historia. La creación de la Unión en Europa, fincada precisamente por esas dos naciones produjo ese resultado milagroso. Los problemas que hoy comparten se deben a otros terceros de diferente índole.

Creyeron ambas -Francia sobre todo- que podían extender ese gran avance espiritual y político a otros que habían sido sus colonias en África y que nunca perdonaron el yugo, aunque no haya sido del tenor del inglés que en sus propias colonias en Hong Kong, por ejemplo, ponían letreros en parques diciendo: Se prohíbe la entrada a chinos y a perros. Pero Londres tiene un alcalde musulmán el día de hoy. Los afrofranceses, negros o árabes, no perdonan el colonialismo y sus razones tendrán. Y hoy, impulsados por ese grandísimo poder que es el fanatismo religioso, sea cual sea la religión, se quieren apoderar del Continente Europeo. ¡Y todavía se está pensando darle cabida en su Unión Europea a Turquía con más de 70 millones de ciudadanos de la misma religión invasiva!
LA CANDIDATA HILLARY

En EU mientras tanto el Partido Demócrata nombró a su candidata para enfrentar al virolo empresario Donald Trump. Muchos aciertos tuvo Hillary en la exhibición de su rival en las elecciones de fin año y no fue difícil porque el hombre en sí es fácilmente disgregable. Lo malo, como ya se dijo aquí, es que lo apoyan los peores gringos en los que despertó violentos, añosos cuanto abominables complejos racistas. Y por lo visto son bastantes. Se disputarán la Presidencia de “América”, como le llaman sin recato a su país utilizando el nombre del Continente. Por otra parte, fue casi inexistente una mirada profunda al planeta del que pretende naturalmente ser Presidenta a la vieja usanza “natural” de su país “propietario” del mundo. Ya se enfrentó por lo pronto a “las religiones” por su oferta de libertad sexual y de apoyo a las mujeres para que por fin se entienda su derecho a convertirse en seres humanos de primera que no nada más en costilla de los varones.

Pero ya que hablamos de perdón, imperdonable fue el apoyo de Hillary a la invasión de Irak por los malditos Bush, fabricantes del caos actual, cuando era senadora por NY. En cuanto a América Latina, fueron imperdonables sus intervenciones como secretaria de Estado de Obama en Honduras y su odio a la izquierda sudamericana. En tiempos de globablización debería sentir más al mundo. Da por hecho que ES SU PROPIEDAD. Ni una palabra sobre los abusos gringos “abroad” (en el extranjero).
CHIAPAS Y EL PERDÓN

Todo lo antes dicho se basa en observaciones de situaciones universales. En este tenor se comprende la situación actual de varios estados de mayoría indígena de México. Chiapas para empezar, hay que recordar y comprender a carta cabal que los indígenas nunca han perdonado la invasión española.

¿Cómo podrían, si nadie les pidió perdón ni nadie intentó siquiera reparar los daños enormes hechos a su civilización, en el caso la muy avanzada maya? Se les obligó a adoptar la cruz a sangre y fuego. Y con diferentes explotaciones. Y hoy, no pueden aceptar tras la experiencia de 1994 que “lo pasado, pasado” y volver a lo mismo: al aplastamiento de los blancos y mestizos, cuando tras más de 500 años siguen sufriendo las mismas viejas consecuencias, pero en una sociedad moderna a la que nunca han tenido verdadero acceso.

Como recordamos los mexicanos el 1º de enero de 1994, alguien,  comprendiendo todo esto, se propuso en el estado fronterizo una rebelión que terminara con esa aberrante situación de la población originaria, el subcomandante Marcos. La rebelión, que se inició simbólicamente con fusiles de madera contra la entrada de México al neoliberalismo, pudo haber logrado un movimiento utilísimo de “perdón” de los pueblos indígenas de América a la invasión española (y otras) del continente, un inicio de solución de justicia general al inmenso problema. Pero los poderosos políticos no lo entendieron. Solo los progresistas de corazón y Samuel Ruiz de la Iglesia de la Liberación, la única justa, estuvo de acuerdo y hasta se enfrentó al catolicismo central.

El prianista Ernesto Zedillo Ponce de León carga el imperdonable error retrógrada de no haber dado seguimiento y aprobación a los ya avanzados diálogos nacionales. Los aplastó.

Y el resultado es que hoy Chiapas ha vuelto a la violencia contra un gobernador “verde”, rodeado de alcaldes “verdes”, que regresaron a las mismas costumbres, tras un gobernador de glorioso apellido Sabines (sólo en las Letras) que se alzó con dinerales, vivió un tiempo en Acapulco y como premio a su enriquecimiento fue nombrado cónsul de México en Miami. ¿Cómo se puede perdonar?
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