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Satiricosas

  • Manu Dornbierer

  • Manú Dornbierer
  • ¿LA MUERTE TIENE PERMISO?

Dedico este artículo a los desmemoriados mexicanos que parecen olvidar quién en esta República puso a la muerte de moda en su sexenio. Desde entonces, para América del Sur es México “el país cementerio”. Y no está equivocado. Hoy hay muerte diaria, impune, generalizada, “fresca”, ya no la de las vergonzosas tumbas multitudinarias como la de los migrantes de San Fernando y otras decenas anónimas, o la horrible “accidental” quema de los bebés de la ABC. Los matones extorsionan a la gente más pobre. A minúsculos empresarios -eso son- que para sobrevivir compran cualquier cosita para venderla en mercados o calles y están a merced de “la cuota”. ¿Qué no se dio cuenta Calderón que eso querían los gringos? O bien ¿de cuánto fue el moche?
RICARDO ROCHA EN ACAPULCO

“La Muerte tiene permiso” diría el gran Edmundo Valadés. Pero no contra los inocentes y más débiles, por Dios. Lo peor es que parece ser un deporte nacional. Vox Populi en Guerrero: Es el Gobierno mismo. “Son uno solo”, me dicen. Si no ¿por qué tantos soldados, tantos marinos, tantos policías nunca detienen a asesinos bien armados que últimamente se han especializado en matar a la gente más débil del puerto y tienen a todos amedrentados. Hasta ella llega gente armada y le pide su cuota y si no se la dan rápido…¡al otro mundo! Los periódicos solo informan de los acontecimientos, la TV misma igual, pero nunca hay “casos” completos, investigación, castigo. Nadie mueve un dedo para detener al evidente culpable que actúa a pleno sol. Rocha vino a invitación de Quadratin, el sitio de internet, en su segundo cumpleaños.

La pura observación da la pauta. Por ejemplo, hay muchos soldados tostándose los pobres con sus gruesos uniformes, muchos marinos, muchos policías. Pero cuando pasa algo, perdone Ud. general Cienfuegos y otros, las tropas protectoras parecen paralíticos. No se mueven. En la Costera de Acapulco son disuasivos, me dijo un amigo. Pero ¿ por qué no defienden de los bandidos a la pobre gente en los mercados y en las calles menos visibles? En la carretera ante sus propios ojos, en fin de semana bajan a pasajeros de cinco autobuses ¿y no los detienen “las fuerzas del orden”?

Y esto que aquí sucede también pasa en otros  estados. Quizá solo durante la Revolución se ha matado tanto en nuestro país, se comentaba en la ágil y profunda conferencia que ofreció Ricardo Rocha en Acapulco (al que me dio un gran gusto volver a ver después de años). Sigue inteligente, divertido, libre y veraz. Fue siempre amigo de Guerrero. Habló del famoso video de Aguas Blancas que tuvo el valor de transmitir por Televisa y le costó la chamba a él y a un picudo, pero hizo caer al culpable Rubén Figueroa.

En la prensa, radio y TV  por lo que se ve y escucha, hay muchos de estos desmemoriados mexicanos tapaderas, pero adrede, no por ineptos, pues todo el que ha trabajado en cualquier medio de comunicación conoce lo sucedido por su oficio, por el acceso a la info y tiene a su disposición los archivos y los cuates necesarios por si algo se le escapó. Lo que pasa es que muchos medios y periodistas, como en la gran novela “1984” de George Orwell, tienen la bien pagada encomienda de borrar de la memoria del público lo que conviene a sus torcidos intereses.
ALGO BUENO

El sábado pasado se habló en este espacio – artículo de José Antonio Rivera- de que El TRIFE dio su visto bueno para que los indios puedan elegir a sus propias autoridades a través de sus “usos y costumbres” sin ingerencia de la voraz partidocracia, ah pues inmediatamente hubo un gran problema en la región.

Asaltaron unos misteriosos armados a policías de ronda y, claro, hubo muertos en ambos bandos. Y, claro culpan a los indios. Pero por fortuna los de esa región tienen un jefe, Bruno Plácido Valerio, muy brillante y prácticamente le dijo al Gobierno y sus partidos. No me vengan con cuentos. Los matones no son de nosotros la UPOEG, Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero. No vayan a empezar … (lenguaje mío). Y pidió la intervención de la Comisión de Derechos Humanos, la Coddehum.

Y tuvo otro triunfo la justicia en Chiapas. El TRIFE contra los partidos políticos y en favor de los indios. Respaldó a Rosa Pérez como alcaldesa de Chenalhó contra voces chiapanecas oficiales, tipo el Congreso local.
¿OTRA VEZ  GOEBBELS?

Como están las cosas en materia electoral, conviene desde este prematuro momento que recordemos al mayor propagandista que ha dado la humanidad, Goebbels, que supo hacer de un Adolf Hitler el súper héroe de un país culto e inteligente como Alemania, con los resultados de lesa humanidad archisabidos. Calderón y su mujer copiando a Clinton y a la suya, están ya a toda máquina echando a andar la campaña de Margarita ABC que “según las encuestas arrasa”. Así que hay que prepararse.
Memoricemos:

En 2006 el publicista español de Calderón, Antonio Solá, aplicó en México el sistema goebbeliano. Venía contratado por el inolvidable “Iván” Mouriño. “A Solá se le atribuye la campaña de desprestigio y demonización contra Andrés Manuel López Obrador, así como la autoría de los videos electorales difundidos bajo las siglas del PAN en los que se alertaba a la población de que si ganaba el PRD, la izquierda les confiscaría sus casas, coches y pertenencias más íntimas, como la cama y la televisión. El triunfo de Calderón fue, de algún modo, gracias a la estrategia de comunicación desarrollada por este profesional de la imagen, quien, unos meses después, fue contratado para dirigir la campaña del candidato de la extrema derecha guatemalteca, Francisco Arredondo, que perdió los comicios, y la del aspirante del Partido Popular español, Mariano Rajoy, que también perdió” (La Jornada dixit).

Otro día hablamos de las casas blancas o pintitas de Calderón, de Fox, De La Madrid, De López portillo, etc. pero hoy, tomen nota, lectores del sistema para ganar elecciones de Goebbels. Para que entiendan los pasos de la parejita. Una anotación: Hoy no votaría por Andrés Manuel por no estar de acuerdo en varias cosas, entre ellas el apoyo al vandalismo “magisterial” y otra, el amoroso discurso de Acapulco.
Y al tema del nazi, pues:

Principio del método de contagio.

Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

Principio de la transposición.

Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

Principio de la exageración y desfiguración.

Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

Principio de la vulgarización.

Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

Principio de orquestación.

La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Principio de renovación.

Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Principio de la verosimilitud.

Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.

Principio de la silenciación.

Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

Principio de la transfusión.

Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Principio de la unanimidad.

Llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.
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