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Satiricosas

  • Manu Dornbierer

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  • La proeza de una periodista

El 30 de mayo 2016, cuando empezaba a recolectar frutos de lo mucho que en vida plantó, falleció en Querétaro Eloína López Cano de Morales. Redes sociales y muchos periódicos recuerdan con gran aprecio y afecto a la que después de innumerables y exitosas encomiendas era por segunda vez la directora de la Casa de Cultura de Acapulco. En el ínterin Eloína, fue también durante 10 años, de 1993 a 2003, directora del periódico El Sol de Acapulco, dentro de la cadena nacional OEM.
Hasta luego, Lina

Hubiéramos deseado una muy larga presencia tuya en la Casa de la Cultura de Acapulco en la que tanto hiciste en tan poco tiempo y con tan pocos recursos. ¿Recuerdas que ahí nos reencontramos en 1987, años después de que en el gran diario “Novedades” de la Ciudad de México -hoy desaparecido- nos uniéramos en calidad de “jurados” de concursos que organizaba nuestro común periódico?

Así se creó esa solidaria amistad que prevaleció siempre. Hoy todos te recuerdan con afecto y admiración por alguna de tus muchas y brillantes facetas de las que fueron testigos. Escojo a mi vez dos momentos cumbre de la periodista, valiente y lúcida que fuiste, para que no se olvide, por ejemplo, tu proeza en el caso Aguas Blancas, que logró rescatar algo del tan mancillado honor nacional.
La masacre de Aguas Blancas

El 28 de junio de 1995, en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero, México hubo una tragedia que se califica en las enciclopedias internacionales como un “crimen de Estado”, cometido por el Gobierno estatal a cargo de Rubén Figueroa Alcocer :

“…. la Policía Motorizada y Judicial del Estado de Guerrero, masacró a 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez. La matanza fue ordenada por el entonces gobernador del Estado, Rubén Figueroa Alcocer. Con ello se pretendía frenar, intimidar y disgregar a la Organización Campesina de la Sierra del Sur, la cual exigía a las autoridades estatales apoyo a la producción, láminas, carreteras, escuelas, centros de salud, servicios, la protección de bosques y áreas naturales y justicia por los desaparecidos de la guerra sucia (…) El gobernador Figueroa se movía en una lógica de guerra, y puso a la OCSS en la mira de su política de contrainsurgencia, como lo hizo con otros sectores de oposición que no se sometieron a su control. Durante su Gobierno, de menos de tres años, la lista de militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y dirigentes sociales asesinados por motivos políticos llegó a 84, además de diez asesinatos colectivos en los últimos ocho meses de su administración, casi todos con intervención de grupos policíacos del Estado, que sumaron 67 víctimas. (Información del blog “México desgraciado”).

Figueroa Alcocer fue informado de la marcha campesina por la alcaldesa perredista de Atoyac de Álvarez, María de la Luz Nuñez Ramos y el Palacio Municipal de Atoyac no abrió en ningún momento abrió ese día nefasto del 28 de junio 1995. La defensora de la OCSS, la organización campesina, Rocío Mesino explicó: “La PGR debe de ser responsable de la investigación de la masacre de Aguas Blancas y explicar algunas cosas que sabía antes de que sucediera. Debe responder sobre el porqué de la alerta al hospital de Atoyac y al retén en Mexicaltepec y la razón por la que el Palacio Municipal de Atoyac nunca abrió sus puertas ese 28 de junio de 1995. “….No decimos que María de la Luz Núñez Ramos sea la autora de la masacre, dijo Rocío Mesino, sino que ella, como autoridad que era, debe tener explicaciones que darnos”.

En un artículo reciente, Julio Hernández López en la Jornada dice: “María de la Luz Nuñez Ramos fue alcaldesa de Atoyac de Álvarez, Guerrero, diputada por Guerrero, secretaria general del ayuntamiento de Acapulco, Guerrero, y apareció como candidata única a gobernadora de Michoacán (donde ahora vive, con su esposo, Arturo Martínez Nateras), destapada por AMLO”.

En lo personal, cuando en el 2000 me establecí formalmente en Acapulco, María de la Luz Nuñez me informó que poseía un apartamento en París y supe que las fiestas en su propiedad de La Pintada eran suntuosas.
Gracias a la intervención de Lina…

El Gobierno estatal intentó poniendo literal y canallescamente armas en manos de los cadáveres de los de inermes campesinos, hacer pasar su protesta civil y pacífica como un levantamiento armado, al que era lícito combatir a balazos en Aguas Blancas para impedir su llegada a Atoyac.

Eloina López Cano, en calidad de directora de El Sol de Acapulco, FRUSTRÓ LA CANALLADA OFICIAL , exhibiendo mediante imágenes “antes y después” que los miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), que se dirigían a un mitin político para pedir la liberación de Gilberto Romero Vázquez desaparecido un mes antes, NO estaban armados y que agentes estatales dispararon contra ciudadanos inermes con pleno derecho constitucional a manifestarse. Murieron 17 campesinos y 21 quedaron heridos por las balas gubernamentales.

De no haber sido porque la entonces directora de El Sol de Acapulco, previamente había mandado a la escena de la masacre a sus reporteros y con fotos y videos demostró que las armas fueron sembradas por los propios verdugos de los campesinos, el “crimen de Estado”, como tantos, hubiera sido tergiversado.

Eloina López Cano publicó la verdad acusadora de que el Gobierno de Figueroa pretendía criminalizar a sus propias víctimas, cobardemente abatidas en el vado de Aguas Blancas.

Gracias a esa proeza periodística, el gobernador Rubén Figueroa Alcocer fue objeto de un juicio solemne en la Comisión de Derechos Humanos en la Ciudad de México, presidida entonces por Jorge Madrazo Cuéllar, cuyas relaciones públicas estaban a cargo de la también periodista amiga Catalina Noriega, quien organizó para un público importante ese memorable evento. El veredicto fue: “CULPABLE”.

Pero la Comisión de Derechos Humanos no tiene capacidad legal para sentenciar y Figueroa Alcocer fue simplemente objeto de desafuero por la indulgencia que le demostró su compadre, el presidente priísta Ernesto Zedillo. Separación del poder y YA, dictaminó el Ejecutivo. ¿Y el Poder Judicial en donde andaba? No le importó al gringo Zedillo que se hubiera asesinado a 17 campesinos desarmados. El castigo para Figueroa Alcocer se limitó a la separación del poder. Lo que no obsta, repitamos para que Aguas Blancas haya pasado a la historia como lo dicho, “crimen de Estado”, para deshonra de México.

Posteriormente Zedillo, nombró a Madrazo Cuéllar, procurador de Justicia de la República, pero tuvo en 1997 aún más sangre en sus manos, la de otros campesinos en “La Matanza de Acteal, una incursión paramilitar en el municipio de Chenalhó, Chiapas. El resultado fueron 45 muertos, incluidos niños y mujeres embarazadas. Mientras el Gobierno mexicano califica esa otra masacre como “Un conflicto étnico”.

Y ¿qué decir de la larga batalla posterior de Lina contra el absurdo y muy dañino gobernador de Guerrero, el oportunista Zeferino Torreblanca?, que solo se aprovechó del PRD y cuya obsesión por el poder terminó con otro asesinato, el del presidente del Congreso Amando Chavarría al que le había robado (en mi opinión) la elección interna.

Otro momento probatorio de su altura periodística y ciudadana, fue su autorización como directora del citado Sol de Acapulco de la publicación de la aterradora entrevista-denuncia del reportero Rey Miguel Hernández, el 12 de diciembre de 2001, a un ayudante de Arturo Acosta Chaparro, verdugo de Acapulco.

Eloína López Cano fue exitosa y útil a muchos en su quehacer periodístico y en otros aspectos vitales. Seguramente en otra dimensión seguirá su desarrollo. Los que la quisimos lo sabemos y así la recordaremos.

manudornbierer. blogspot mx