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Satiricosas

  • Manu Dornbierer

Manu Dornbierer

 

BREXIT: CONSECUENCIAS

In memoriam de Jo Cox, la parlamentaria “estrella naciente” de la política británica, apuñalada y baleada por Tom Mair, un nazi inglés, al grito de “Britain First”. Originaria de Batley, West Yorkshire, al norte de Inglaterra, Jo Cox fue la primera persona en su familia en cursar estudios universitarios. En 1995 se graduó en la prestigiosa Universidad de Cambridge. Tenía 41 y vivía con su familia en una barcaza en el Támesis. Durante una década trabajó en la ONG Oxfam, en la lucha contra la pobreza. Fue jefa de las campañas.

 

AHORA SERÁ RECORDADA COMO PRIMERA VÍCTIMA DEL BREXIT

Ser isla siempre fue una ventaja para el país que quiso y pudo ser el principal y muy orgulloso imperio naval europeo de los tiempos modernos. Pero su extrema derecha y su población vieja no se ha percatado que el mundo cambió desde hace rato y pretende ser de nuevo independiente del Mundo no solo la Unión Europea a la que se unió en 1973 con dificultad y muchas exigencias. Britain quiere volver a manejarse como le dé la gana, “grandiosamente” independiente, ah, pero sin dejar de manejar las finanzas del mundo a su antojo desde su “city” y al gusto del Nuevo Orden Mundial.

El caso es que en este mundo ya no es tan fácil ser independiente de la globalización, promovida por cierto para beneficiarse aún más de la riqueza universal, por la “euroescéptica” Margaret Thatcher y el hipergringo Ronald Reagan, ambos fallecidos en estado de alzheimer. Pero la Dama de Hierro se preocupó por no beneficiar demasiado a sus aliados ni a las poblaciones que pertenecen a la “sui generis” organización supermonárquica autollamada United Kingdom, el Reino Unido, que se esparció por todo el planeta y se define a sí mismo con mayor exactitud y franqueza bajo la apelación “Commonwealth” o sea “Riqueza Común”. De hecho, común para unos más que para otros…

Los conservadores británicos, el Partido Tory, con mayoría en la Cámara de los Comunes, agitó mucho en estas semanas banderitas del Brexit, contra los miles de jóvenes del Partido Laboristas que votarían el 23 de junio por permanecer en la Unión Europea haciendo caso omiso de advertencias como las siguientes:

“El Tesoro de Reino Unido ha proporcionado un análisis sobre las consecuencias que tendría el salir de la UE: El PIB sería 3.6 por ciento más bajo después de 2 años, el desempleo aumentaría en 520 mil puestos, la libra esterlina valdría 12 por ciento menos y el déficit presupuestario pudiera ser mayor entre 20 y 40 mil MDL. Sin embargo, el riesgo no es solo para RU sino podría implicar un gran choque económico mundial.

“El ministro de Economía británico, avisó que subirá los impuestos y recortará el presupuesto de educación y salud si hay un Brexit, provocando un llamado para que cesen los chantajes de los partidos para salir de la UE. El subsecretario de Hacienda, no descartó que la Comisión de Cambios realice intervenciones discrecionales ante una fuerte inestabilidad en los mercados, siempre y cuando la volatilidad sea “muy exacerbada y nada ordenada”.

 

EL VIEJO MUNDO INGLÉS

Para los muy conservadores “tories” es imposible comprender que el mundo ahora sí cambió para fastidiar a todos los terrícolas, ricos y pobres por igual, para único beneficio de una pequeña élite, súper rica, ergo  poderosísima y bancaria que está tratando de esclavizar a todos. Y que contra ella solo la unión, europea o no, puede hacer algo.

Su reina, Isabel II, de 90 años (con un heredero de 67 que está de nuevo dando que hablar en su vida privada), no parece en absoluto decidida a abdicar y ni cansada se ve de su eximia posición de monarca (coronada de muchos curiosos sombreros), además de ser por su excelente chamba una de las personalidades más acaudaladas del planeta. Reinará hasta el fin, al parecer. Ha logrado ser bienvenida aún en sus excolonias, que se hartaron de pertenecer a otros y lucharon por su independencia. La que construyó Gandhi con resistencia pacífica fue una lección extraordinaria para la humanidad. La reina no gobierna en realidad, dicen. Es solo la tradicional pantalla de un curioso sistema de Gobierno parlamentario muy propio y con sus particulares rituales, democrático en lo que cabe y muy orgulloso de serlo, que se salvó de los sacudimientos de los países continentales desde la Revolución Francesa hasta las guerras mundiales del siglo pasado precisamente por ser isla.

Los británicos pusieron grandes dificultades cuando se creó la Unión Europea, pero finalmente le hicieron el honor de aceptar su invitación, conservando, eso sí, privilegios, sus costumbres financieras entre otras y su propia moneda. Pero hoy el Partido Conservador quiere como siempre aislar a Inglaterra de Europa. “Ésta es una actitud tradicional en un país que en los últimos cuatro siglos ha luchado contra Felipe II, Napoleón o Hitler”, dijo un periodista español. Pero entonces no se trataba de globlalización por dinero y los miles de complicadísimos lazos modernos. Y el primer ministro británico Cameron explicó en un principio que “no surge de hostilidad alguna hacia Europa, porque él siempre ha apoyado a Europa”. Sí pero anduvo en campaña con los líderes continentales negociando a ver qué más les sacaba para lograr convencer a sus conciudadanos de que se queden dentro de la UE.
LA INVASIÓN MUSULMANA

Por otra parte, el Reino Unido no escapa a la invasión de que está siendo objeto Europa continental desde diversos puntos cardinales por enormes y paupérrimos grupos humanos diversos que huyen de países africanos, pero también de los horrores de la Siria destrozada para variar por los intereses gringos y en gran medida anglosajones enfrentados otra vez a los rusos. Porque de que hay guerra, la hay.

No ha podido Inglaterra, como ningún país del Viejo Continente, librarse de la ambición musulmana. Hoy Londres tiene un alcalde electo musulmán, Sadiq Khan, desde el 7 de mayo de 2016, quien durante su campaña se presentó como un musulmán moderno, moderado e inteligente, con una esposa con la cabellera al aire a su lado, y que apenas en el puesto empieza sus discursos en árabe y su esposa ya se tapó la testa. Londres es la primera capital europea que tiene un musulmán de alcalde. El laborista Sadiq Khan nació en Tooting, un barrio en el sur de la capital, pero su familia proviene de Pakistán. Tiene 48 años. La elección para alcalde londinense confrontó en realidad a un musulmán hijo de un chofer de autobús, es decir, de origen pobre, y a un heredero judío millonario, el tory Zac Goldsmith. Ah, pero nadie hablaba de religiones, porque la clase política británica no quiere ser acusada de racismo, hasta que Zac le dijo “protector de extremistas” a Sadik. Y éste se puso el saco. Kahn ganó por ser más pobre y porque hay muchos que votaron por él, decían.

 

INVASIÓN POR ARRIBA

En Inglaterra empezó la invasión musulmana, pero por los estratos sociales más altos y algunos muy cerca de la reina Isabel II.

Los hermanos Al-Fayed, por ejemplo, empresarios egipcios de Alejandría, musulmanes sunitas, compraron la famosa tienda londinense Harrod’s en 1985 por 615 millones de libras. En este siglo, el 8 de mayo de 2010, la vendieron a la familia real de Qatar por un valor de mil 500 millones de libras. Al gran dinero no lo discriminaron los británicos tradicionales.

Ah, pero… En opinión generalizada de sus fans del mundo, Diana Spencer, princesa de Gales, en su calidad de exesposa del heredero del trono de Inglaterra, murió con su novio Dodi Al Fayed el 31 de agosto de 1997, en un accidente de coche en el Puente del Alma en París, por estar embarazada del musulmán. El periódico dominical “The People” preguntó “Muerte o Asesinato por parte de la Familia Real Británica y el Servicio Secreto Británico”. Sin embargo, nunca acaba la polémica sobre el estado de la víctima. Hay testimonios en contra de la posibilidad de su embarazo, pero cierto o no, la pareja sí fue feamente acosada por lo que llamaríamos, el régimen.

Hoy 25 de junio de 2016, el 52 por ciento de los británicos votó por seguir siendo los mismos de siempre. Está por verse que puedan. De “grandioso” calificó Donald Trump al Brexit.
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