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Scooby Doo: Misterios musicales

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

Hablar de teatro para niños fue, durante años, sinónimo de mala producción, historias viejas y predecibles, actores amateurs… No había cuidado alguno, se pensaba que los niños no exigían y por lo tanto no había que esforzarse mucho.

Por fortuna, esa mala idea ha ido cambiando y hoy encontramos cada vez más espectáculos divertidos, inteligentes, bien producidos y actuados. Un ejemplo de ello es Scooby Doo, que cada fin de semana transforma el teatro Banamex Santa fe en un lugar de fiesta, en el que niños y adultos se divierten hasta decir basta con la obra Misterios musicales.

Se trata, sin duda alguna, de uno de los personajes más conocidos en el mundo. Este famosísimo perro, que junto con sus 4 amigos resuelve intrigas, casi siempre “fantasmales”, es una de las imágenes reconocibles en todos lados y por todas las generaciones. Así pues, resulta de entrada muy fácil la conexión con el público (infantil y adulto); sin embargo, la obra no se conforma con eso, sino que tiene una trama muy bien armada, que mantiene el interés de todos de principio a fin, que los hace partícipes de la resolución del misterio, y de cada momento de la puesta en escena. Canciones, coreografías, escenografía, vestuario, iluminación, video, cada elemento del montaje ha sido cuidado.

Esta propuesta escénica nació en Australia hace casi un lustro, y es tal su calidad que desde entonces se ha mantenido allá en cartelera, y ha hecho temporada en Estados Unidos, España y Sudáfrica.

Además de los personajes tan icónicos (todo mundo conoce a la pandilla integrada Scooby Doo, Shaggy, Daphne, Vilma y Fred), la puesta en escena utiliza muchos de los recursos que el público ubica de la serie de dibujos animados: obvio está la camioneta en la camioneta en la que se transportan a todos los lugares, las famosísimas scooby-galletas, los fantasmas flotantes, las persecuciones, todo, todo, todo.

Padres e hijos reciben con la misma emoción y felicidad cada detalle, cada momento, cada una de las 18 canciones y bailes.

¡Qué gusto ver un espectáculo teatral familiar tan bien montado!

Felicidades al equipo mexicano, pero sobre todo a la pandilla de jóvenes amigos de Scooby Doo, que cantan, bailan y actúan estupendamente bien.