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Se incrementa la población mexicana en 1.4% / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

Según datos del INEGI, para este 2015 somos prácticamente 120 millones de mexicanos. La cifra implica que la población mexicana se incrementó en cerca de 1 millón 200 mil habitantes. Y para ello habrá que incrementar todo tipo de satisfactores, como alimentos, vivienda, educación y esparcimiento, e incluso medicamentos. Ante este moderado incremento en la población mexicana, es evidente que el acervo de los bienes de capital y de los factores de la producción con que se cuenta tendrán que crecer. Se necesitarán más maquinaria y equipo; más computadoras y edificios; más equipo productivos; más mano de obra para potenciar la producción de bienes y servicios. En pocas palabras, la economía mexicana deberá no solo contar con una mayor capacidad productiva, sino también se deberán de generar mayores puestos de trabajo. Los 700 mil empleos que se han generado durante 2014 y en el presente año son insuficientes para absorber a toda la mano de obra que desea  incorporarse al mercado laboral.

Es así, que con un incremento poblacional de más de 1 millón de mexicanos en el presente año, es posible hacer las siguientes reflexiones:

En primer lugar, el mercado interno, que debería de ser más amplio por el incremento de consumidores, tal vez no lo sea, debido a los bajos salarios y debido a que hay un reparto muy desigual en la riqueza mexicana. Los que se apropian del “pastel económico” son sólo los privilegiados que se encuentran en los  niveles del  noveno y décimo decil de nuestra economía. Por tal razón, aunque haya más consumidores por la expansión demográfica, es posible que no se incremente notablemente  el nivel de consumo y con ello el nivel de acumulación en las empresas (en forma de inventarios, construcciones y equipos de capital). Es un hecho, tal como se dijo, que el desigual reparto de la riqueza y los bajos salarios no permitan incrementar ese nivel de consumo, pues como bien se sabe, la gente de recursos  más bajos tiene una proporción marginal al consumo mucho más elevada que la gente de altos ingresos. Esto quiere decir que la gente más humilde se gasta casi todo sus ingresos y salarios, mientras la gente más opulenta ahorra más y no se gasta  una proporción importante de sus ingresos en sus niveles de consumo en los bienes básicos. De hecho, en México se calcula que la gente que está en la punta de la pirámide por niveles de ganancia no gasta más allá de 11 o 12 por ciento en la adquisición de ropa, alimento, atención médica y medicamentos para subsistir.

En segundo lugar, es importante mencionar que los ingresos que recibe el país actualmente son mayores por las remesas que por el petróleo. La caída de los ingresos petroleros ha sido un lastre  para el crecimiento del país. Es un hecho que los gastos en infraestructura, en servicios médicos y educativos se verán seriamente disminuidos por la caída en los ingresos petroleros. Al momento de escribir estas líneas, el petróleo se cotiza por debajo de los 30 dólares por barril.

En tercer lugar, es un hecho que en México, a pesar del bajo crecimiento, se siguen practicando políticas monetarias y fiscales totalmente contractivas. Esta política fiscal obedece a la caída de los ingresos petroleros, que constituyen cerca de una tercera parte de los del Gobierno. La política monetaria contractiva obedece a la idea obsesiva de contener la inflación, a pesar de que se sabe que con un mayor circulante la economía se puede crecer más. Sin embargo, en el caso de nuestra economía, se congelan los salarios, el gasto público, y se  acota el circulante para controlar esa inflación y para hacer que la balanza de pagos en su cuenta corriente no se torne altamente deficitaria.

En cuarto lugar, es evidente que en el caso mexicano, el ingreso que se genera internamente  en la economía no es suficiente para satisfacer las necesidades de todos. De esta forma, México, al igual que la mayoría de las economías emergentes, necesita complementar su ingreso nacional con los que provienen del extranjero. No hay duda de que los dólares que provienen del turismo, las remesas, la inversión extranjera y el petróleo son indispensables para tener recursos con que hacer las obras de infraestructura, para tener recursos para los programas sociales y para  atender las necesidades de salud y educación en nuestro país. En este punto es importante resaltar que los ingresos petroleros  se han reducido en un 50 por ciento de enero de 2014 a la fecha. De ahí la penosa necesidad de recortar el gasto estatal.
enriquevera2004@yahoo.com.mx