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Se solicita mensajero sin bicicleta / Numerados

  • Camilo Kawage

1.- La notoria escasez de estadistas que vive nuestra época, se ha visto acentuada con la partida, hace unos días, de Shimon Peres. Uno de los últimos grandes forjadores de estados, visionarios constructores de naciones que quedaban, ha dejado una honda huella como guerrero de la paz, filósofo temperante y, como errante buscador de soluciones, infatigable e intemporal. Con su palabra sonora y penetrante, el último padre de la patria de Israel deja una estela de sabiduría que deberá perdurar hacia todas las generaciones de hombres y mujeres de bien, sobre todo los aprendices de la política, incluidos los de nuestro país, tan urgido de una luz que le aligere la tiniebla de su andar.

2.- El mundo que le tocó vivir a Peres no fue menos convulso que el de nuestro día. Las batallas que debió pelear no fueron menos violentas, ni las ideologías que enfrentó menos enfermizas. Sucede que hoy las captamos al segundo en que se verifican, y su número nos apabulla más pronto. A diferencia del tiempo en que transcurrió el israelita, la noción de solidaridad, de entrega y de pasión por los ideales se ha visto trastocada, no menos por la velocidad con que corren nuestras horas, que rebasa la capacidad de análisis, entorpece la reacción y parece nublarnos la vista al futuro.

3.- El referente es oportuno a la luz de sucesos que merecen detener la vorágine un instante, y volver a México. La fortaleza de nuestra cohesión social es muy superior a la amenaza cumplida del crimen que pretende arrebatárnosla. La solidez de nuestro pacto resiste la violencia cainita que se siembra entre nosotros para dividirnos, y la verticalidad de nuestra esencia contradice la tesis de que somos por naturaleza corruptos todos por designio divino –o maldito-. Nuestra identidad no se diluye por la cortedad de la política mal entendida, mal ejercida y mal preparada.

4.- No tenemos estadistas a la vista cuando se recurre al extremo de torcer la ley so pretexto de enderezar el imperio del derecho. Si en los estados con mayor conflicto derivado del narcotráfico, como Guerrero y Michoacán, donde las bandas convierten a los jóvenes en la más podrida carne de cañón, los preparan para el delito, los detienen en flagrancia quemando bienes públicos y les perdonan sus crímenes, es la autoridad la que se vuelve cómplice del delito. No será más bien hora de evitar que los jóvenes caigan en esas manos antes que todo, y castigar a los criminales por cualquier nombre que se les coloque.

5.- De qué tamaño queda el respeto a las instituciones, el apego a la ley, el respeto al poder, cuando en Oaxaca cada vez que le da la gana a los líderes de la extorsión la autoridad se doblega y capitula. Si alguien cree que en eso consiste la democracia, que eso es el estricto respeto a los derechos humanos, está equivocado. Cuando grupos de vándalos perfectamente capacitados en la actividad subversiva asaltan a transeúnte, secuestran, violan, matan y ultrajan familias, y la autoridad opina que ejercen así en plenitud sus derechos humanos y democráticos, pierde cualquier legitimidad que le quede. La familia mexicana tiene bases de nobleza y generosidad muy por encima de esos conceptos que la infaman y la denigran.

6.- La organización social en la historia concluye que no existe tal cosa como el autogobierno, aun cuando el gobernante intente el experimento. Esa y muchas lecciones arroja el estudio de la vida de figuras como Shimon Peres, no para las generaciones futuras: para ésta.
camilo@kawage.com