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Se vale soñar… | Gabriela Mora Guillén

  • Gabriela Mora

Pues sí a la velocidad del rayo porque la verdad es que el año se fue volando–, ya estamos nuevamente celebrando las fiestas decembrinas, han pasado las posadas y para los católicos, ha nacido el Niño Dios: lo cierto es que el ánimo y el espíritu de la gente se ha liberado; como es costumbre las festividades del mes y el ya muy próximo cierre de este 2015, nos llevan a la reflexión, a la convivencia familiar y a evaluar los sucesos de este ciclo a punto de fenecer.

Inmersos en nuestros pensamientos, en nuestros asuntos y en los preparativos para las fiestas, comúnmente nos olvidamos de la celebración que da lugar a tanto festejo e, independientemente de la religión que se profese, para muchos de nosotros ha nacido el Salvador y siempre es motivo para reunirnos en familia, profundizar respecto a nuestra actitud ante la vida con eso de la llegada de Santa Claus –, y eso sí: llenarnos de paz, mucha paz esperando la llegada del próximo año 2016 que sin lugar a dudas, será mejor que éste– comúnmente lo pensamos así-, ¿¿¿no es cierto???

Durante los últimos días hemos escuchado el Evangelio refiriendo el anuncio del Ángel a la Virgen María, conforme a la palabra divina, no podemos sustraernos a la fe: María no duda del mensaje celestial y es así como debiéramos prepararnos para la Navidad y para muchas cosas más.

Uno de los principales problemas de estos tiempos es la falta de fe no solo en Dios y en todo el misticismo que cualquier religión implica, hemos perdido la fe aun en nosotros mismos, desconfiamos de las intenciones y capacidades de los demás, la humanidad se ha vuelto osca e insensible, y qué mejor que aprovechar estas fechas para pensar en ello y darnos la oportunidad de creer, de sensibilizarnos y disponernos a pensar en forma diferente, a retomar valores y plantearnos nuevos retos de superación personales, y con ello motivar un cambio como sociedad.

Y bueno, el fin de este 2015 está por llegar. Un año complicado: complicado para el mundo, complicado para México y complicado para muchos de nosotros; sin embargo, en el balance que comúnmente se pueda realizar a estas alturas del año, aparecen los proyectos, las ideas, los viajes, los cambios de casa y/o de trabajo.

Lo interesante aquí es pensar en todas las áreas que nos conforman desde todos los ámbitos y dimensiones, para evaluar objetivamente cómo estuvimos, cómo estamos y a dónde queremos ir el próximo año.

En la dimensión laboral por ejemplo, hemos de plantearnos si queremos continuar –conscientes de que a estas alturas tener trabajo es ya una enorme ventaja–, o si el inicio de uno nuevo año es quizá un buen momento para crecer y lanzarse, ya sea en un emprendimiento personal, en otra institución o en la misma en otro rol, para lo cual hemos de considerar la dimensión de nuestra autoestima, para sostener y afrontar la posibilidad del cambio.

En cuanto al entorno familiar, debemos plantear la forma de favorecer la comunicación de manera que nuestros momentos de convivencia puedan ser disfrutados en plenitud; sin embargo, hemos de motivar la negociación para que cada uno de los integrantes ceda en su momento y aprender juntos a aceptarnos como somos –esencia–, y no solo por nuestras conductas.

Lo cierto es que se cierra un nuevo ciclo y estamos justo en el momento de pensar en la apertura de nuevas opciones. Es momento de reflexionar sobre nuestros actos y logros, e igualmente plantear retos y objetivos para el próximo año pero eso sí, dando oportunidad de vivir a plenitud, todos y cada uno de los momentos de nuestra  existencia.

En lo personal un año complicado y de muchas pérdidas que definitivamente marcarán mi vida: mi querida Flor, siempre presente Cuqui, a tu corta edad inolvidable Ingrid
Adiós al 2015.

¡¡¡Muchas felicidades y bienvenido el 2016!!!

gamogui@hotmail.com

/arm