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Segunda vuelta

  • Héctor Tenorio

En la elección presidencial del 2018, podríamos ver cinco o más nombres en las boletas, particularmente si más candidatos cumplen la amenaza de lanzarse por su cuenta, si sus partidos no los eligen.

En el próximo Periodo Ordinario en el Senado de la República se discutirá la posibilidad de que en el 2018 se dé una Segunda Vuelta en la elección del 2018. La idea sería respaldada por los perredistas y panistas, mientras que al PRI-PVEM no les convence del todo la idea. Los que estarían en contra son los senadores del PT y de Morena, ellos consideran que la segunda vuelta es para perjudicar a Andrés Manuel López Obrador, a quien le favorecen las encuestas y lo ponen muy lejos de sus adversarios, pero no son los suficientes votos para ganar, con el 50 por ciento de los sufragios.

Los defensores de la segunda vuelta afirman que las elecciones presidenciales en México han ido perdiendo credibilidad, ya que en las últimas dos elecciones la participación del electorado ha caído por debajo de 40%. En 2018, muchos creen que el ganador obtendrá menos de un tercio del voto. Para ellos, esto tiene rami- ficaciones negativas en términos de legitimidad, responsabilidad y gobernabilidad.

Desde el punto de vista de los defensores de la segunda vuelta, éstas tienden a eliminar a candi- datos marginales, y ponen en evi- dencia su techo electoral real, el que está más allá de sus seguido- res más fervientes. Ese es el motivo inmediato para que algunos polí- ticos impulsen la reforma, pues creen que ésta evitaría la victoria de López Obrador en 2018. Un sis- tema que permite segunda vuelta es propicio para negociación po- lítica, pues los dos candidatos fi- nalistas cortejan asiduamente al resto de los candidatos. Eso puede llevar a alianzas extrañas y a que quien resulte ganador pudiera for- mar un gobierno de compromisos personales.

Uno de los riesgos de la segunda vuelta es que el próximo Presidente, si bien puede tener más fuerza, se podría enfrentar a un Congreso que esté en contra de su mandato, provocando ingobernabilidad. A la larga, una segunda vuelta le permite a México provocar la fragmentación política que ya ha comenzado, y que se debe tanto a cambios en prácticas sociales, como al surgimiento de candidatos independientes.

El presidente Peña Nieto se ha manifestado en contra de una se- gunda vuelta, diciendo que esas reglas crean mayorías ficticias. Los priístas creen que su voto duro les alcanza para ganar la elección de 2018, con menos de 30% del voto total. Sin embargo, la preocupa- ción real de ellos es que una se- gunda vuelta acabará siendo entre Morena y el PAN, excluyéndolos.

Queda claro que la segunda vuelta no resuelve los males de la Nación, y solo lograría hacer más cara la democracia. ¿De dónde saldrían los recursos para hacer una segunda elección?

¿Acaso no es necesario hacer más hospitales o mejorar las con- diciones de escuelas públicas?

Además de que le hace falta pensar a esos promotores de la segunda vuelta que los electo- res que no votaron en una pri- mera vuelta, probablemente no lo harían en una segunda opor- tunidad. La clase política quiere esconder su fracaso y están tra- tado por todos los medios fre- nar un posible triunfo de López Obrador.

Falta mucho y los políticos de- berían ponerse a trabajar y resol- ver los problemas, aunque no se les ven ningunas ganas para hacerlo. Ellos ya encontraron un modo de vida, el cual no piensan dejar. Los ciudadanos deben plantearse la forma en que los políticos sirvan a los intereses colectivos, renunciar a esta idea es aceptar que la vio- lencia es un camino para solucio- nar los problemas.

tenorio_hector@hotmail.com