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El Seguro de Desempleo en México / Danie Ávila Ruiz

  • Daniel Ávila Ruíz

Uno de los temas que más se ha trabajado y estudiado en el Congreso mexicano durante los últimos años, es el Seguro de
Desempleo, el cual consiste en una prestación, generalmente monetaria, para dar seguridad de ingresos a los trabajadores en caso de desempleo temporal.

En nuestro país, un referente en el tema es la Iniciativa de Decreto, que el titular del Ejecutivo Federal envió a la Cámara de Diputados el 13 de septiembre de 2013, por la que se expide la Ley de la Pensión Universal y la Ley del Seguro de Desempleo, misma que fue aprobada con modificaciones en la Cámara de origen y que actualmente se encuentra en la Cámara de Senadores para su revisión.

Un documento publicado por investigadores de la Dirección de Análisis Legislativo del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República, presenta un estudio sobre el seguro de desempleo, su beneficio en crisis económicas, su presencia en el mundo y la región latinoamericana, así como los elementos principales de la iniciativa turnada por el Ejecutivo.

El documento referido, señala que de acuerdo con datos de 2012, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial, más de 70 por ciento de los trabajadores no tiene acceso a algún seguro de desempleo, ni a asistencia alguna en caso de pérdida del empleo.

Peor aún, en 2008, más de 86 por ciento de las casi 40 millones de personas que abandonaron el mercado laboral se encontró repentinamente sin un ingreso
regular.

En contraste, de acuerdo con la misma fuente, las regiones en las que los programas de seguro de desempleo están más presentes son: Europa Occidental, América del Norte y Europa Central y Oriental, con 80 por cientode cobertura.

En América Latina y el Caribe la cobertura es de 40 por ciento; la de Oriente Medio y Asia de 20 por ciento, mientras que en África apenas llega a 10 por ciento.

En América Latina, cuatro países han adoptado mecanismos de protección al desempleo: Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. Además, los primeros tres países referidos, efectuaron extensiones a sus programas para incrementar los beneficios durante crisis económicas.

En México, desde la presentación del Ejecutivo federal de la iniciativa de ley a la Cámara de Diputados, han surgido diversos señalamientos de especialistas en relación con las características del seguro de desempleo y, especialmente, sobre los requisitos para los beneficiarios y su financiamiento.

De acuerdo con la propuesta del Ejecutivo, los recursos para el financiamiento del seguro de desempleo provendrían de la subcuenta mixta de la cuenta individual de cada trabajador y, de no ser suficiente, un Fondo Solidario serviría para complementar los pagos.

En determinados casos, de ser insuficiente, el recurso provendrá del Gobierno federal mediante el Presupuesto de Egresos de la
Federación.

Además, el seguro de desempleo propuesto, aplicaría solo para aquellos trabajadores que cumplan con determinados requisitos, como haber cotizado por lo menos 24 meses en un período no mayor a 36 meses, o haber permanecido aproximadamente mes y medio sin relación laboral, no percibir otros ingresos económicos y cumplir con programas de capacitación y búsqueda de empleo.

No obstante, más allá de la polémica sobre las características del seguro de desempleo, quiero resaltar que, de acuerdo con la experiencia internacional, dichas políticas son de las pocas que pueden beneficiar al trabajador que se quedó sin una remuneración para enfrentar entornos de crisis económicas, pues los desempleados siguen teniendo recursos para comprar productos y servicios lo cual provoca que el ciclo económico continúe en movimiento a partir de mantener la demanda efectiva de los asegurados.

Este tema es muy importante en el contexto económico actual en que el Gobierno federal anuncia medidas que afectarán el crecimiento en 2016.

Por este motivo, los legisladores del Senado de la República habremos de estar abiertos a su análisis y discusión, ya que una propuesta integral del seguro de desempleo debe considerar no solo la viabilidad económica, sino también el cuidado del bienestar social de los mexicanos.

Además, mostrar pericia y conocimiento del contexto económico y financiero mundial, en el que se inscribe una gran cantidad de variables que -conozcan o no- los expertos de la política monetaria, financiera y económica de nuestro país- parecen darse por alto o minimizarse.

¿Cuánto nos costará? ¿A cuántas
generaciones?
* Senador por Yucatán. Secretario de las comisiones de Juventud y Deporte, de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico y del Instituto Belisario Domínguez; integrante de las comisiones de Turismo, Reforma Agraria y Bicameral del Canal del Congreso.