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Semana Azteca presenta: A volar, joven…

  • Gilberto Destrabau

Es evidente que los grupos de interés que buscan llevar un candidato a la presidencia proveniente del Gobierno capitalino han visto en el proyecto del nuevo aeropuerto una oportunidad para levantar banderas contra la Federación, por ende contra el partido en el poder y finalmente contra  el candidato presidencial que de él emane.

Yo no le veo mucho futuro a esta estrategia, porque su arquitectura ideológica es inexistente, su interés social clasista, y su capacidad de daño muy relativa, tanto, que desde el cerro de San José les pueden voltear el chirrión por el palito, y capitalizar sus estorbos para desarrollar “su” propia estrategia.

Es tan absoluta la falta de ofertas y proyectos de los apartidistas –¿particidas?–, que se empeñan en colocar el uso de las 740 hectáreas pronto desocupadas en una actualidad ridícula.

No basta que se haya explicado que los terrenos desocupados no se podrán usar por 20 años; no basta con que la subsecretaria de Transportes de la SCT, Yuriria Mascott Pérez, haya ido al forito que organizaron a decirles que la decisión se tomará “una vez que inicie operaciones el nuevo aeropuerto”, que se suponía iba a ser en 2018, y que lo que se vaya a hacer se hará de manera coordinada y estrecha con el Gobierno del Distrito Federal.

Nada. Ellos siguen en sus 13, y ahora resulta que exigen que en la decisión participen “ los tres niveles de gobierno “, esto es, el federal, el estatal y el municipal. O sea, quieren nacionalizar el nuevo aeropuerto, alegando quizá está aquí, pero que en realidad lo usa todo el país. Miel sobre hojuelas. Esto le va a encantar a los responsables de construir el aeropuerto.

Porque, como se sabía, el nuevo AICM debutaría en 2018, a tiempo quizá de que lo inaugurase el propio presidente Peña.

Pero esta semana , la SCT informó que, debido a problemas técnicos, la puesta en operación de la obra se retrasaría hasta 2019, ya en pleno sexenio siguiente.

Y si los “ defensores de los intereses de los capitalinos “ insisten en su cómica devoción, al foro que ahora realizan le seguirán decenas, cientos, para dar cabida a las opiniones de esos tres niveles de Gobierno. Y mientras ellos creen que están salvando a la patria –o por los menos 740 hectáreas de ella– en realidad le están quitando presión y reclamos a la SCT, lo que Gerardo Ruiz Esparza les agradece de todo corazón.
Castigan al secretario de Obras del GDF por buen marido

En México, donde cunde la uxorofobia, los buenos maridos escasean más que las buenas suegras. Sin embargo, Alfredo Hernández, exsecretario de Obras del GDF fue castigado por la Contraloría con inhabilitación sine die para ejercer cargos públicos, por haber dado un contrato de 70 millones de pesos a su esposa, en realidad a una empresa en la que ella trabajaba.

Creo que Hernández hubiera merecido el castigo si le hubiera dado el contrato –el cual, por cierto, se cumplió a cabalidad– a alguna secretaria o edecán con la que planeara hacer el animal de dos espaldas. ¿Pero un detalle con su esposa? Castigar eso es promover el segundo frentismo y desunión de las familias. ¡Vade retro, CGDF!
Buenos días. Buena suerte.

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