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Semana Santa… reflexión y terror | Gabriela Mora Guillén

  • Gabriela Mora

Regularmente la comunidad católica, y derivadas de ella, espera la Semana Santa a sabiendas de que será un período de relajación y esparcimiento propio para la reflexión, la convivencia familiar, las tradiciones propias de la época, etcétera; sin embargo, esta vez hemos vivido hechos inusuales que igualmente nos llevan a la meditación y al análisis, solo que de otras muchas cosas que rebasan creencias e ideologías.

Comencemos señalando la histórica visita del presidente estadunidense Barack Obama a Cuba, en donde fue amablemente atendido por el mandatario cubano Raúl Castro, rompiendo con ello esquemas francamente increíbles de muchos años atrás… Recordemos tan solo una famosa frase de Fidel Castro en 1973: “Estados Unidos dialogará con Cuba cuando tenga un presidente negro y haya un papa latinoamericano”… Brujo, adivino, santero…

El caso es que Obama lanzó un histórico discurso en el que se atrevió a criticar las limitadas libertades políticas y civiles en Cuba, con lo que motivó la euforia de muchos cubanos deshabituados a escuchar críticas a su Gobierno. Algunas frases quedarán para la prosperidad: “La Habana se encuentra a tan solo 90 millas de Florida, pero para llegar hasta aquí tuvimos que recorrer una gran distancia: derribar las barreras de la historia y la ideología, las barreras del dolor y la separación”; “En muchos sentidos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado incomunicados durante años, incluso cuando compartimos la misma sangre”; “Lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba. Debemos tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría no tenía mucho sentido en el Siglo XXI”; “En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí en La Habana vemos ese mismo talento en cuentapropistas, cooperativas y autos viejos que aún funcionan: el cubano inventa el aire”; “Desde 1959 hemos sido como boxeadores con un contrincante imaginario en esta batalla de geopolítica y personalidades. Conozco la historia, pero me niego a verme atrapado por ella”; “He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano”.

No hay mucho que agregar, los hechos hablan y hablarán dando un vuelco a esta historia. Pero pasemos al segundo suceso semanal que nuevamente ha consternado al mundo: los atentados terroristas suscitados en Bruselas, Bélgica, el corazón político y económico de la Unión Europea, luego de que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) atacara el aeropuerto y el Metro de aquél país, dejando poco más de una treintena de muertos y centenares de heridos.

En conferencia de prensa, el primer ministro Charles Michel dijo: “temíamos un atentado terrorista y sucedió”, y a la vez pidió a la población “tranquilidad y solidaridad”.

Cabe señalar que los ataques ocurrieron luego de que el viernes de la semana pasada fue detenido en Bruselas el yihadista Salah Abdeslam, cerebro de los atentados de hace cuatro meses en París. Hoy, las principales ciudades europeas han activado diferentes niveles de alerta, mientras que en la capital de Bélgica fueron decretados tres días de duelo.

Ante la impotencia y la incredulidad del mundo, el papa Francisco pidió rezar para “convertir los corazones de estas personas cegados por el fundamentalismo cruel”, al señalar que “con el corazón dolido” ha seguido las tristes noticias sobre los atentados en Bruselas, a la vez que expresó su cercanía y oración a toda la población belga y a los familiares de las víctimas y a los heridos, lanzando un llamado a todos aquellos de buena fe, para “unirse a la condena unánime de esta crueldad abominable que provoca solo muerte, terror y horror”, señaló, instando a la sociedad para preservar en su oración y pedir que “en esta Semana Santa el Señor conforte los corazones afligidos y convierta los corazones de estas personas cegadas por el fundamentalismo cruel”.

Por su parte, al igual que los principales líderes del mundo, el presidente Enrique Peña Nieto expresó sus condolencias por los hechos, sumándose a la condena ante los hechos: México como muchos otros países, iluminaron sus principales monumentos con los colores de la bandera belga como signo de solidaridad y en homenaje a las víctimas.

Una vez más, el mundo se estremece, pero además, revive las amenazas de un grupo fanático extremista que no cesa en sus advertencias, fomentando el terror, la inclemencia y el drama.

Atendamos pues, en estos días, el llamado de S.S. Francisco, recurramos a la reflexión a nuestra condición de vida y a la oración por la conversión de esos corazones cegados por el fundamentalismo cruel… Cuba y Estados Unidos, juntos nuevamente, un hecho difícil de creer convertido en realidad, lo cual despierta la esperanza en que algún día, el mundo esté en paz. Así sea…

gamogui@hotmail.com

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