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Será la seguridad…

  • Federico Ling Sanz

Hay una famosa frase de la época del presidente Clinton que reza: “¿es la economía, estúpida?” Se refiere a que en la campaña presidencial, uno de sus asesores mencionaba que sería precisamente el tema económico el que decidiera el resultado y que por ende, debían enfocarse en ello. Y tenía razón. Era la economía lo que marcaría el tono electoral y habría de derivar en el triunfo del candidato.

Y así sucesivamente, la frase se inmortalizó y se volvió famosa. La gente la usa a discreción y representa un referente de las elecciones (o para tal caso, de las políticas públicas que sean impulsadas en ese momento). La he escuchado antes en México sobre la seguridad (especialmente entre el año 2009 y 2011, cuando la espiral de violencia se desató en el territorio nacional). Ahora bien, debemos decir que casi siempre la economía es la causa de todo (incluida la inseguridad). Habrá algunas ocasiones en que no sea así, pero por lo regular es la desigualdad y la brecha salarial y los abusos económicos los que desatan los peores demonios de la violencia en las sociedades.

Pocos temas hay que jueguen un papel tan relevante en la toma de decisiones de política pública y electoral como los temas de seguridad y empleo. En esos dos se puede ir la vida (literalmente) y ambos representan la función básica y mínima del Estado (sobretodo el primero, el segundo como consecuencia). Y aunque en México –hasta el momento– ha sido el tema de la economía durante los últimos cinco años lo que ha invadido la mayoría de las discusiones públicas (renegociación del TLCAN, las Reformas Estructurales Energética, Laboral y Fiscal, etc.) comenzaremos a ver que será la seguridad lo que marque el tono de los próximos dos años (incluida la elección presidencial de 2018). Tan solo el día de ayer en la prensa, el 90 por ciento de los encabezados y las 8 columnas tenían que ver con crímenes, violencia y cosas relacionadas.

Pienso que en nuestro país estamos siendo testigos de un repunte de ello a causa de una endeble situación económica. Es la inseguridad –en un inicio– el catalizador del desempleo, la falta de inversión y la corrupción. El problema es que ninguno de esos asuntos se corregirá de la noche a la mañana. Acabar con la corrupción no aumentará el PEF ni mucho menos. La ruta es más larga: habrá certeza jurídica y Estado de Derecho y eso genera inversión y desarrollo. Pero la población necesita que la delincuencia se acabe de manera pronta (no se puede esperar en esto). Debemos de tener muchísimo cuidado porque a partir de ahora será la seguridad lo que privilegiará la agenda pública de México y habrá voces que ofrecerán arreglar el problema en minutos. Nada más falso que eso. Los problemas tardan años en generase y años en resolverse. La atención debe ponerse en los mecanismos concretos que nos ayuden a que México sea sostenible, honesto y desarrollado en el mediano y largo plazo. De otro modo solamente estamos contándonos un cuento que no existe, pero que es muy romántico y la vida real dista mucho de serlo y al final, el costo será mucho más alto.

@fedeling