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Servicios de inteligencia de Francia fracasaron al no prevenir atentados, asegura comisión investigadora

  • Carlos Siula

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Los servicios de inteligencia de Francia fracasaron, por falta de coordinación, en prevenir los atentados yihadistas del 7 de enero y 13 de noviembre de 2015 en París. Esa aplastante conclusión surge del informe final presentado ayer en París por la comisión parlamentaria que investigó la acción del Estado en esos dos ataques, que provocaron -en total- 142 muertos.

Para evitar la repetición de ese tipo de errores, el documento final de más de 300 páginas presentado por los diputados, formula 39 propuestas concretas e invita a repensar en profundidad las “diferentes fases” de la lucha contra el terrorismo. En particular, recomiendan la creación de una agencia nacional antiterrorista, un director de inteligencia y una base de datos común a todos los organismos. También propicia organizar una agencia de inteligencia territorial fusionando los servicios de la policía y la Gendarmería nacional.

Los servicios de información e inteligencia franceses están actualmente dispersos en seis entidades, ubicadas bajo la autoridad del Ministerio del Interior, de Defensa o de Economía.

La reestructuración general de esos servicios aparece como una necesidad, pues todo el aparato francés de inteligencia se encuentra “gravemente desorganizado” desde la reforma realizada por el presidente, Nicolas Sarkozy, en 2008, reconoció el diputado socialista, Sébastien Pietrasanta, informante de la comisión.

También falló “la comunicación entre diversos países europeos”, sobre la huida a Bruselas de Salah Abdeslam, el único de los autores de los atentados del 13 de noviembre en París que pudo ser detenido después de haber vivido varios meses en la clandestinidad en Bélgica. Abdeslam fue controlado por gendarmes franceses en una autopista cuando iba a entrar a Bélgica. A pesar de que el hombre había purgado cárcel por su relación con células yihadistas que viajaron a Siria, los ficheros policiales no le registraban como sospechoso de terrorismo.

Tampoco detectaron la peligrosidad de Ahmed Coulibaly, el terrorista que participó en el ataque contra un supermercado kasher.

En materia de política penal, los parlamentarios propusieron suprimir las reducciones automáticas de penas para terroristas, con un trato más específico para ese tipo de presos mientras están recluidos, pero también luego de salir en libertad.

El diputado conservador, Georges Fenech, exmagistrado, admitió que hubiera resultado casi imposible evitar los atentados: Francia “no estaba preparada” para ese tipo de ataques, afirmó. “Nuestra misión no consistía en designar culpables, sino en hacer una constatación objetiva. La conclusión es que hay que revisar todo de arriba a abajo”, indicó.

El informe critica igualmente medidas como el estado de emergencia, en vigor desde el 14 de noviembre, que tienen un alcance disuasivo “muy limitado”. De la misma manera, tampoco ha demostrado su utilidad la operación Sentinelle, que mantiene movilizados a  10 mil militares para proteger colegios, sinagogas, lugares de culto, centros comerciales, estaciones ferroviarias, aeropuertos y otros lugares sensibles.

Durante casi siete meses de trabajo, la comisión entrevistó más de un centenar de expertos, testigos que sobrevivieron a los ataques, policías, abogados y profesionales de los servicios sanitarios de rescate. Las audiencias de la investigación totalizan más de 200 horas.

La comisión también interrogó sobre la “conveniencia de mantener varias fuerzas de intervención especializadas” en caso de ataque terrorista y sugirió una futura “fusión de las tres fuerzas de élite” que existen a nivel de la policía nacional, la gendarmería y la policía regional.

En contraste, la intervención de los equipos de socorro, enfrentados el 13 de noviembre a los atentados más sangrientos jamás cometidos en Francia, recibieron un elogio por la calidad y la rapidez de su acción.