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Sí fue un año difícil 2015 / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

Hace un año escribí que 2015 sería un año difícil, no pensé qué tanto lo sería, y vaya que lo fue. El contexto internacional se ha complicado cada día más, el conflicto de Ucrania está fuera de moda de la prensa internacional, pero está vivo y la injerencia de potencias de todos signos se mantiene; el conflicto de Siria ha tenido cambios importantes a partir de la intervención rusa de acuerdo con el Gobierno de ese país, provocando daños a la llamada oposición moderada –moderada, ¿pero en armas?-; pasaron los terribles sucesos de París y existe un temor fundado en el mundo ante el terrorismo alimentado por los extremos y por la industria de las armas, que es la única que gana con esos conflictos, que vende las armas con que masacraron a los ciudadanos franceses, incluso de otros países; los crímenes frecuentes en Estados Unidos y las armas de los delincuentes en México, que se siguen traduciendo en muertos. Estamos ante un verdadero Triage moderno.

La caída de los precios del petróleo es apabullante, se llegó este año a los 26 dólares por barril, el tipo de cambio se acerca a los 18 pesos, una devaluación o depreciación de 35 por ciento en un año, las tasas de interés apuntan a subir, la balanza comercial es negativa, la deuda externa sigue creciendo, el centralismo se ha profundizado; no obstante, tenemos que presumir un optimismo renovado, que significa trabajo, esfuerzo, transparencia, combate a la impunidad, nada significará.

En 2016 seguirá habiendo problemas, igual que en 2015.

Las sanciones económicas a Rusia por parte de Estados Unidos y Europa, así como la respuesta de ésta, han llegado al mercado petrolero y por ahí se nos metieron hasta el fondo, generando incertidumbre para el futuro de la economía nacional, escribí hace un año, al caer el precio del petróleo a la mitad del que tenía al iniciarse 2014, con una producción exportable que tiene varios años cayendo.

Todos se están protegiendo o blindando, ya se habla de que los BRICS crearán su propio banco, se han reforzado las alianzas económicas rusas con China, Asia, e incluso con América Latina. China por la misma vía fortalece relaciones en nuestro continente.

En el llamado federalismo fiscal mexicano estamos más ante un centralismo federalista, con altos costos para las finanzas de las entidades federativas y los municipios. En 2015 sus problemas siguen, agravados por las deudas con los proveedores locales, a quienes parece se quiere quebrar.

Las políticas instrumentadas son más para controlar centralmente que para resolver problemas reales. Pero en fin, si las víctimas lo permiten, qué se puede hacer.

Se mantiene la centralización del poder tributario, por lo que las entidades federativas solo pueden cobrar impuestos cuyo potencial recaudatorio es limitado.

Si en diciembre de 2014 se percibía que la deuda de las entidades federativas seguía creciendo, en 2015 se sostuvo su tendencia creciente, casi está en 550 mil millones de pesos, alrededor de 3 por ciento del PIBE, pero con entidades como Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Veracruz, Nayarit, Chiapas, Quintana Roo, Sonora con severos problemas presupuestales por el monto y por el servicio de la deuda pública.

Nueve elecciones que implicaron nuevos gobernadores; el año que viene, 13, por la repetición de Colima; la mayoría con problemas difíciles en materia presupuestal, más complejo que ninguno Oaxaca.

Bueno, feliz Año Nuevo y energías reforzadas con inyecciones de optimismo para todos. Que las cosas cambien y haya salud y felicidad en sus familias, así como que México vuelva a ser un país feliz, sobre todo sin tanta desigualdad, violencia y economía familiar deprimida.
brunodavidpau@yahoo.com.mx