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Si lo habitual fuese normal

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

“Estabas a ras de tierra y no te vi. Tuve que cavar

hasta el fondo de mí para encontrarte”.

Juan José Arreola
Si lo habitual fuese normal, el mundo acaso sería muy distinto. Por lo mismo, es la nota discordante y al menos no repetida, la que permite las transformaciones: en pensamiento y actividad. Veamos sí no, comentábamos las amigas, en torno a unos deliciosos raspados de mango a los que han llamado “margaritas de sabores” –mango en esta ocasión-, pero solo son raspados; porque del tequila, ni sus luces.

Retornando a nuestro asunto esencial, pongamos la cantidad de ejemplos hasta que se nos termine el número de caracteres posibles para este “Mujeres en busca de Sexo”.

Si lo habitual fuese normal…

No traeríamos a diestra y siniestra criaturas al mundo, para no hacernos cargo de ellas y descansar nuestra responsabilidad en otros. Mientras nos dedicamos a lo importante, producir todo el tiempo –como máquinas- los recursos necesarios, para sabrá Dios qué, sin observar cómo está el mundo y no buscar hacer algo para transformarlo, desde nuestro sitio u otro.

Tomaríamos postura frente a los asuntos, sin únicamente dejarnos llevar, para acabar diciendo que nosotros no podemos hacer nada o levantar los ojos al cielo, en actitud contemplativa, y emitir un: -A ver qué pasa.

Si lo habitual fuese normal…

No se consideraría problema la infidelidadni las mentiras (de quién sean) ni tantos secretos; no las traiciones, que ocurren todos los días. Incluso este mismo momento.

Tampoco sentiríamos que en cualquier instante podemos desaparecer sin que nadie nos busque ni logre dar cuenta de nosotros, pudiendo nosotros vivir una historia de terror en ese trance, con fatal desenlace.

Si lo habitual fuese normal, en fin…

Los policías en sus patrullas no traerían los códigos prendidos todo el tiempo, ni las sirenas sonarían cada que se les atraviesa un alto. Habría a quién reclamar en diversidad de asuntos, y existirían soluciones o consecuencias a la omisión, consentimiento o baboseo.

El periodismo y los periodistas podríamos desaparecer, cómo ocurre, y sería lo que debe ser… Lo mismo los políticos,podrían seguir en México, esquilmando, cómo lo han venido haciendo, y no habría quién se quejara, porque en la medida que algo se reproduce y se convierte en habitual, cobra carta de naturalización: es Normal.

Las mujeres o los hombres, los niños también, podríamos morir ultimados, cómo pasaciertamente, y no habría nada qué decir, porque así somos, porque no tenemos responsabilidades ni castigos… Lo mismo sobre la pobreza, lo mismo sobre los abusos, lo mismo sobre nuestras lápidas…, mientras los corazones enardecidos laten a tambor batiente, esperando su turno de asfixia.Bombeo que se extingue.

Si lo habitual fuese normal…

El sexo sería indeciblemente más placentero, sin el montón de dogmas y reglas, no necesariamente individuales, para poder llevarlo a cabo.

Las manías sería lo de hoy, de ayer y de mañana. Lo mismo que las aficiones y las obsesiones. Y por normales, provocarían bostezo.

Lo grave estaría en lo que se acentúa y no al revés.

Perderíamos menos tiempo intentando que los demás vivan como nosotros, pues simplemente, aquellos que no lo hicieran, serían ignorados o admirados. Todo lo contrario a lo que ocurre.

La gente sería más y másfeliz mientras peor fuese el sexo o al carecer de él, porque la normalidad debería traer alegría y plenitud. Sí, para muchos, no mientan, el sexo es malo.

La gente andaría viendo como jode al otro y el otro se sentiría muy agradecido de haber sido tomado en cuenta y objeto de atención del primero (el que jode).

Yo no estaría al borde de la taquicardia por ti, y cuando por fin te alcanzo, resulta que me aburres.

No usaría redes sociales para comunicarme, y dejarme usar por ellas, cuando puedo escribirte cartas o seducirte con más ingenio. No se me habría empobrecido o embrutecido la mente.

No me sentiría tonta por el hecho de ser mujer en un mundo de varones, ni pensaría que a partir de mis atributos físicos puedo controlar las situaciones.

Estaría dispuesta a jugar más a menudo y a sentir que yo puedo hacerlo todo en el mundo. Incluso cambiar las cosas.

No estaría volteando a observar a los demás, ‘para poder ser yo’, sin que me acoten; me aprueben o me rechacen.

¿De verdad, lo habitual es lo normal? Nosotras, desde este espacio, gritamos: ¡NO!Gritamos: ¡NUNCA!
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