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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • En Quintana Roo ganó el crimen organizado
  • Incapacidad oficial ante la violencia

El cierre del bar La Santanera, un icono de Playa del Carmen, marca el principio del fin del auge económico y turístico. El paraíso ha dejado de serlo por la incapacidad oficial ante los criminales.

Imposible tener un negocio abierto sin pagar “derecho de piso” a los criminales, supuestamente un nuevo grupo que llegó a tomar “posesión” de la plaza junto con el actual Gobierno panista-perredista.

El dueño de La Santanera, un joven empresario avecindado en Playa del Carmen hace más de una década, se había negado a pagar “protección criminal”. Su posición, irreductible, era respetada por quienes controlaban la zona ¿Zetas? Frente a los responsables de los muertos en el ataque al “Blue Parrot” cruzó las manos. Y cerró un lugar de visita obligada, un bar de música con ambiente familiar, propicio para adultos, donde lo importante era bailar.

Incluso la fiesta anunciada para el “cierre” fue cancelada.

Cuando uno de los empresarios más conocidos, más valientes, más fuertes en su lucha contra el “derecho de piso” decide cerrar un negocio más que próspero, quiere decir que el crimen organizado ya ganó.

Y muchas familias se quedan sin ingresos. Es, insisto, el principio del fin.

Muchos seguirán su ejemplo. Vulnerables ante los criminales. Frente a un Gobierno incapaz de protegerlos.

Porque lo que debe preguntarse es qué está haciendo el Gobierno del “Cambio”, qué están haciendo para cumplir con su obligación de proteger a los ciudadanos, de hacer cumplir la Ley.

Ya Carlos Joaquín salió, cuando los ataques a la Fiscalía en Cancún, a decir que la culpa de todo la tiene Roberto Borge. Ya la alcaldesa de Solidaridad cambió a los responsables de las policías municipales. Ya los generales destacamentados ahí hicieron declaraciones sesudas sobre los protagonistas criminales. Ya la federación envió 200 policías federales. Y todo sigue igual. O, hay que decirlo, peor.

El titular de Gobernación afirmó que habrá, en un plazo de tiempo muy corto, policías eficientes en los Estados para que las Fuerzas Armadas puedan regresar a los cuarteles. En Quintana Roo ni policías federales ni militares ni marinos han evitado que la actividad económica comience a colapsarse.

No han logrado, ni las autoridades federales ni el Gobierno que encabeza Carlos Joaquín, evitar que se extorsione hasta al humilde campesino vendedor de miel que, también, debe pagar “derecho de piso” a los criminales.

¿Por qué?

Las razones no deben resultar importantes para el dueño del bar La Santanera, porque lo cierto es que no puede seguir abriendo las puertas de su negocio y frente a eso cualquier argumento es inválido.

Quintana Roo vive del Turismo. Playa del Carmen es una de las poblaciones más jóvenes del país, con un crecimiento económico de dos cifras superior al existente en Sudamérica… O era, porque no habrá quien quiera invertir cuando los negocios comienzan a cerrar.

Playa tiene un estilo de vida relajado, tranquilo, de total libertad en un microcosmos donde se privilegia la igualdad social. Nacionalidades de todo el mundo decidieron hacerlo su lugar de vida. Los valores de convivencia lo habían significado como uno de los mejores lugares para visitar. Eso es lo que está destruyendo la criminalidad. Y la impunidad que siguen teniendo los criminales.

En diciembre pasado una feria de pueblo, modesta, se instaló en Cancún. Y se negó a pagar “derecho de piso”… los balazos la cerraron. Y no hubo una reacción oficial ni social. Como si cada día todos, gobierno y sociedad, deban ir acostumbrándose a estos hechos violentos. Después siguió el ataque a la Fiscalía, más muertos y una conferencia grabada del gobernador que no fue visto en esos días en lugares públicos…

No es tan importante la actividad criminal como que pueda existir sin respuesta de las autoridades. Cualquiera puede utilizar armas y amenazas contra la sociedad si las autoridades son omisas. Uno se pregunta si será tan difícil evitarlo.

Uno cuestiona si los policías federales que mandaron, apenas en enero, estarán de vacaciones. Si los militares y los marinos estarán practicando para un desfile…

¿Qué necesitaba La Santanera para seguir abierta? ¿Por qué el gobernador vive instalado en el silencio ante estos hechos? ¿Quién debería encabezar la respuesta ante los criminales? Porque al paso que vamos, y el cierre de este bar es un inicio apabullante, a Carlos Joaquín se le conocerá como el gobernante que enterró el sueño de promisión de Quintana Roo…

En Twitter: @isabelarvide
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