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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • El negrito que va dónde están los golpes
  • Rene Juarez Cisneros, el de la laja, Acapulco…

Ser negrito en Acapulco, en Guerrero, es pleonasmo.

Hablar de René Juárez Cisneros, en contrario, es hablar de excepción.

De esas historias de éxito que definían nuestra mayor riqueza como sociedad: La permeabilidad social.

Lo que, desafortunadamente, parece haberse perdido.  Y, sobre todo, dentro del PRI.  Basta ver la fortuna, la inmensa colección de pinturas valiosas, que ha declarado el actual líder del PRI.  Y así a su alrededor.  El que menos, viene de escuelas privadas.

¿Hambre?  ¿Qué querrá decir eso para nuestros gobernantes?  Para quienes no alcanzan los signos de pesos.  ¿Qué no la esposa de Javier Duarte escribía páginas para “llamar” a la abundancia mientras hacía “mapas” de sus mansiones?

Juárez Cisneros dice, lo sabíamos quienes le llamamos “negrito” desde hace muchos años con inmenso afecto, en una espléndida entrevista firmada por Bibiana Belsasso, que viene de una “familia acomodada” porque el que no tenía catre tenía un petate… todos dormían juntos, y el padre que regresaba de “meserear” por las madrugadas “llegaba a pisar chamacos”.

La Laja, donde creció, y lo tiene a mucho orgullo, Juárez Cisneros, es una colonia muy humilde de la periferia de Acapulco donde los “colonos” construyeron sus casas con lo que había.

René a los cinco años se iba a Playa a “vender mariscos”, que no a mover la panza, conste.  Y luego en la primaria trabajaba, y luego en la secundaria trabajaba, en un restaurante.  En esos años, resume, sin dolor, sin pestañear, sin ninguna amargura su meta era comer.

O sea, en verdad, en serio, su meta era comer.

Así estudió, en Chilpancingo pese a que lo habían aceptado en otras universidades, Economía.  Y supongo que porque Alejandro Cervantes, que fue gobernador, y era, también economista.  René Juárez no lo dice, pero a mí me consta que era un hombre decente.  Eso, tan excepcional en política, que ahora llaman “un hombre de bien”.

Y así, trabajando, hizo carrera política.  Dentro del PRI, que antes de la hecatombe, de la inmensa crisis que vive hoy a 88 años de haber sido fundado, era el mejor vehículo para que hombres, algunas mujeres, como Juárez Cisneros llegasen a convertirse en gobernantes de este país.

Hace, como sabemos, muchos países.

Como la entrevistadora, quiero creer, no lo conoce a fondo, de hace más de veinte años, le pregunta ¿cómo le haces para no perder piso?  Imposible con él.  Jamás.  Y eso de meter las manos al fuego… se vale.  Juárez Cisneros es, ha venido siendo el mismo hombre accesible, amable, cálido… cuando mucho está “perdido” en su oficina de Bucareli, aunque nunca deje de responder un mensaje con envidiable sentido del humor.

René fue presidente municipal de Acapulco.  Y después gobernador de Guerrero.  Y los muertos no se le multiplicaron.  Y las manifestaciones no le derrumbaron “Casa de Gobierno”.  Y muchos, también me consta, lo recuerdan con respeto.  Que es bastante más de lo que pueden decir la mayoría de los gobernadores de este sexenio.

Cuando las puertas se cierran, y lo que se multiplica son las cuentas, y te duele igual que haya que hacer servicio al coche que pagar el hospital y las medicinas de tu madre, cuando todos a tu alrededor fingen demencia y el olvido es lo común.  Cuando las secretarías preguntan incesantes “¿Para qué asunto… de que la conoce el Señor?” me gusta pensar en la confianza extrema, cierta, de mi padre: Dios Proveerá…  Y asumo, recuerdo, estoy cierta que me enseñó, como la madre de René Juárez: “Tuve el privilegio de tener una madre que me enseñó que la vida no es fácil, que me enseñó el camino, la ruta…”

¿Cuántos pueden decir lo mismo?  Hablando de un madre que invadió un terreno para poner unas láminas y acomodar en el piso a los “chamacos”…

Juárez Cisneros está en la Subsecretaría de Gobernación porque siempre se ha metido “en medio de los golpes”, y como político, como ser humano se definió con pocas palabras cuando le dijo a la periodista que sigue creyendo, que sigue luchando porque “este país tenga la posibilidad de mayor igualdad… tener una condición digna… tener un espacio donde llegar, tener qué comer”…

Al PRI debía recordársele esto: La aspiración de todo político debe ser buscar que todos los mexicanos tengan qué comer…

 

En Twitter: @isabelarvide

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