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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Y si Gabriel Regino no hubiese sido el abogado
  • La vulnerabilidad del nuevo sistema penal

Por alguna razón que desconozco Gabriel Regino, uno de los mejores penalistas, que además estuvo en la Policía de la Ciudad de México, es el abogado de una de las víctimas del accidente del BMW, si no hubiese sido por sus alegatos, el responsable estaría libre.

Y aunque la prisión preventiva por dos meses parezca, es, un absurdo, logró “vincular a proceso” a Carlos Salomón Villuendas Adame, el conductor del automóvil.

El accidente, con su inmensa tragedia, con la tragedia viva de las muertes, con la repetición en redes sociales de los videos, ha llamado la atención de millones de mexicanos que han seguido sus peripecias como si fuese una telenovela.

Lo que ha estado en la mira de estos millones de ciudadanos, además del lógico porcentaje de morbo, ha sido la justicia. Una nueva manera de “aplicar” la justicia que en los hechos resulta todavía más absurda que la anterior, que victimiza a las víctimas, y deja vulnerables a los ciudadanos que no tienen dinero para pagar un buen abogado.

Es obvio que el acusado tiene con qué pagarlo.  Y que éste ha hecho su chamba cada uno de los días, que conoce todas las trampas legaloides, que ha demostrado que sus acompañantes eran sus amigos para intentar cobijarse con una Ley, que estos mismos millones de ciudadanos mexicanos desconocíamos que existía, donde el conductor de un choque, con muertos, no puede ser juzgado por “homicidio” si los acompañantes son su familia o sus amigos.

Otro absurdo.  Porque familiar o amigo tendría que partir de aquello de “otorgar el perdón” que parecía mucho más lógico.

Por eso, insisto, si Gabriel Regino no hubiese tomado la defensa de una de las víctimas, el acusado estaría libre.

¿A alguien en sus cabales se les ocurre que las argumentaciones de los padres de las víctimas, que apenas están entendiendo sus muertes, devastados por el dolor, hubiesen podido “competir” con el abogado penalista que contrató Villuendas?

La audiencia del viernes 7 de abril pasado duró siete horas.

Por eso digo, y muchos lo piensan, y muchos otros lo saben, que el ciudadano normal, sin dinero, sin conocimientos de la Ley, está hoy igual o todavía más vulnerable con estas innovaciones al sistema penal.

Se requiere un abogado.  Que sea tan capaz o mucho más entendido en temas “legaloides” que el abogado de la otra parte.  ¿O es que alguien piensa que las argumentaciones del Ministerio Público, o quién sea que sea la parte “acusatoria”, pueden confrontar a un abogado penal hábil?  Y, además, ganarle.

Quedan muchos huecos. Y quedan muchas más dudas sobre esta investigación. Que ha puesto en el análisis público a bares, a servicios de “valet parking”, a la Policía y hasta a los rescatistas que, en un principio, “no vieron” al sobreviviente.

¿Cómo puede alguien correr en el Paseo de la Reforma a 200 kilómetros por hora? ¿Y las autoridades? ¿Y la Policía, para que nos entendamos?

Hay, también, un fracaso del alcoholímetro porque alrededor de los bares, de la zona de Polanco, por lo menos, no lo hubo.  No lo hay.

¿Y qué decir de la inconciencia del encargado del bar? ¿Por qué seguir sirviendo copas a quien está ahogado ya, a quien se cae de borracho?  ¿Será cierto que no entregó su coche al Valet Parking?  Suena muy extraño porque no se busca lugar, dando vueltos, para estacionar a un vehículo de ese lujo, de ese precio, y menos con el peligro de que se lo robasen, sin contar con una póliza de seguro.

Hay una inmensa suma de omisiones de todos, incluyendo a quienes para su desgracia se subieron a ese BMW.  Es un destino trágico, doblemente trágico para hombres y mujeres jóvenes.

Ahora queda esperar.  Porque todavía no terminó el “proceso”, o el juicio, o como se quiere llamar a lo que hacen con el nuevo sistema penal.  Por dos meses el conductor va a estar, suponemos, en la cárcel.  Y se necesitarán pruebas y abogados y discusiones legales y “legaloides” para llegar a una sentencia.  Todavía puede quedar en libertad el señor Villuendas.

Otra vez, hay que insistir, la suerte fue que Gabriel Regino era el abogado de una de las víctimas…
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