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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • La conveniencia de “encontrar” a Yarrington
  • A ver si nos olvidamos que Javier Duarte está en España…

El actual no es un Gobierno de casualidades. Aunque, a veces, parece que la realidad lo rebasa, precisamente, contra su voluntad.

¿Quería Peña Nieto “encontrar” a su amigo Tomás Yarrington, con quien hizo campaña en Tamaulipas? ¿Quería el PRI, en el momento de su elección a gobernador más difícil, poner en la cárcel, mediatizar que un exgobernador que toda su vida fue priísta, que públicamente aspiró a la Presidencia de la República, es un criminal?

¿A quién conviene detener a Tomás Yarrington?

¿Qué quiere la autoridad norteamericana? ¿Estamos hablando de un poderoso criminal que lo ocultó seis años, que tuvo en una inmensa tranquilidad a Tamaulipas?

A recordar que la acusación original hablaba de tres exgobernadores, uno de ellos ahora con impunidad legislativa.

Otra vez los priístas son narcotraficantes. A ese paso no va a quedar ninguno para cerrar la puerta.

¿En qué está basada la acusación contra Yarrington?

Son muchas preguntas y pocas respuestas.

Las autoridades de seguridad de todos los países guardan la cortesía de avisar que han “localizado” a un prófugo de la justicia. ¿Fue así con Yarrington? ¿Es que el “Cuarto de Guerra” de Los Pinos, que ya hemos visto que no es lo que se dice atinado, decidió que sería conveniente “detenerlo” al inicio de las vacaciones de Semana Santa?

Tomás Yarrington vivió muchos años en Miami. Y todo mundo lo sabía. Si tenía un expediente abierto en su contra, desde hace muchos años, en ese país, ¿por qué no lo detuvieron en su momento? Bajo las “pruebas” testimoniales y las propiedades que tiene en Estados Unidos el exgobernador de Tamaulipas, muchos otros podrían o deberían estar en la cárcel. Valga la redundancia, el caso de Nayarit.

¿Es que Tomás Yarrington dejó de ser amigo de Enrique Peña Nieto que lo defendía a capa y espada, como consta en las redes sociales?

Pobre PRI que no da una. Que le hace campaña a López Obrador rutinariamente. ¿Cómo va a cambiar su imagen si cada día surgen más “criminales” bajo sus siglas? ¿O es que alguna mente sumamente inteligente le dijo a Los Pinos que era conveniente “entretener” a la opinión pública con esta detención para que se “olvidasen” de Javier Duarte?

Según información privilegiada, Javier Duarte ha sido visto en España; lo tendrían fotografiado tomando, varias veces, trenes de alta velocidad… ¿Por qué no se decide el Gobierno mexicano a pedir a su contraparte española que lo detengan? ¿Es que realmente lo buscan?

¿Por qué los norteamericanos no han localizado a César Duarte si fotografías publicadas en redes sociales demuestran que está allá?

¿O tampoco interesa este Duarte?

Imposible imaginar que las fuentes de inteligencia, que todo el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto no le “avisara” que Tomás Yarrington estaba “bajo sospecha” antes de que lo acompañase a hacer proselitismo en Tamaulipas.

¿Qué pasó detrás de esta detención que sube varios puntos el dulce ejercicio nacional del “sospechocismo” en vacaciones?

Qué grave sería que un gobernador fuese narcotraficante y ninguno lo supiese en el centro del país, que Ernesto Zedillo fuese ignorante de un hecho tan grave. Que todos los jefes militares que estuvieron destacamentados ahí fuesen ignorantes de esto. Que este gobernador, inteligente, seductor, muy apreciado en la clase política, muy amigo de todos los presidentes del PRI en su tiempo, que fue precandidato presidencial, fuese responsable de uno solo de los cargos que se imputan.

Y, por último, nos quedan serios cuestionamientos sobre los hechos en que se basa la investigación que llevó a su detención por autoridades italianas, sin la presencia de mexicanos…
En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx

Blog: CambioQRR.com