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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

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  • Don Nassim…La vocación del trabajo

Pícaro, en un guiño inteligente, don Nassim me contaba cómo en el Gobierno de Pedro, su hijo, había perdido dinero, ningún negocio. Lo decía, ambos lo sabíamos, con gran admiración por el muchacho que se rebeló a la vocación familiar.

Nassim Joaquín fue, siempre, una institución en Quintana Roo. Un faro, un referente, un dique, una razón para muchas generaciones. Imposible imaginar ir a Cozumel sin pasar a tomarse un café con él, a llenarse de buen humor, de información, de advertencias, consejos.

Hijo de emigrantes, nacido en México, nunca olvidó sus raíces.Ni el ejemplo de sus padres, su amor por la tierra que los acogió a principios del siglo pasado, cuando una guerra devastaba Líbano. Generoso hasta al contar los centavos, don Nassim nunca escatimó ayuda para un amigo.

Don Nassim murió a pocos días de cumplir 100 años el jueves pasado, 16 de junio.Cuando otro de sus hijos ya había sido declarado gobernador del Estado.

Su vida ejemplifica valores que nuestra sociedad ha perdido: inclusión, armonía, trabajo, capacidad de hacer producir la realidad, amor por la familia.

Yo lo conocí hace casi 40 años.Cuando Pedro todavía no era gobernador. Recordaré siempre la alegría inmensa del día que hablamos para festejar que, en ese momento según me había adelantado el profesor Olivares Santana, Pedro estaba en Los Pinos para ser informado de su candidatura. Pese a ser inmensamente joven, a ser soltero, condiciones adversas en ese tiempo.

Isabelita me decía para hacer énfasis en alguna verdad, sentado en la puerta de su tienda, arriba en su oficina mientras alguien contaba dinero frente a nosotros, en el avión rumbo a Cuba para las fiestas de Independencia con el embajador Pedro Joaquín, en la soledad del enojo contenido cuando Mario Villanueva traicionó a su hija Addy por no prestarse a sus intereses, Isabelita me decía con cariño cuando los gobernadores dejaban de serlo y, arrepentidos o interesados, volvían a buscarlo.

Para muchos la sombra bienhechora a quien acudir cuando todo iba mal. Era, fue siempre un patriarca en el sentido más amplio y profundo de la palabra. Doña Miguelina, su mujer, fue a su lado una compañera de trabajo.

Una mujer de trabajo que, al finalizar la ceremonia de toma de posesión de Pedro, como gobernador, buscaba quién la llevase de regreso a Cozumel porque la tienda estaba sola…Una mujer que no se sentaba a la mesa a comer hasta que había terminado de servirle a su marido.

Nassim Joaquín fue, también, un abuelo maravilloso. Puntual, amoroso, vital para los hijos del político. Un hombre sereno que les enseñó lo mismo que a sus hijos: a ser productivos, a no ser arrogantes, a trabajar…

Vanidoso, coqueto, sonriendo se negaba a decir su verdadera edad como si tuviese un pacto generoso con la vida. Tal vez por eso nunca lo vimos envejecer, nunca lo imaginamos mortal en la lentitud con que se apagaba sin dejar de resplandecer. Amigo de Pedro Infante, chofer de Presidentes al tener el mejor coche de la Isla en su tiempo, fue un amigo excepcional. El gran Tatich a quien el turismo, pilote del desarrollo del moderno Quintana Roo, debe reconocerlo como excepcional pionero.

Don Nassim quería a Pedro compartiendo el mostrador de la tienda… sin embargo, lo mandó a estudiar a México, aceptó que guardase en su propia caja fuerte el rolex de oro que le regaló al titularse, y le puso una gasolinera a su nombre para que tuviese algo qué declarar al convertirse en gobernador.Don Nassim entendió que Addy, su hija mayor, siguiese su vocación tardía, también en la política… Y en nuestros últimos encuentros, antes del proceso electoral, don Nassim no digería que a Carlos lo hubiesen traicionado al no permitir que fuese senador.

Nassim siempre en contra de la soberbia de los poderosos, del engaño, de la corrupción oficializada.

Por, sobre todo, don Nassim entendió la libertad como valor esencial en un tiempo, en una cultura que no tenía esa disposición. Libres fueron, libres son sus hijos y sus nietos. Libres y valientes. Libres y sin arrogancia. Libres y productivos. Libres y patriotas son todos en la tribu Joaquín, en esa simiente que nutre a Quintana Roo con su amor.

Queda Nassim Joaquín presente en nuestros, un nuestros de muchos, corazones, en nuestros recuerdos, en nuestras fotografías, en nuestras voces, en nuestras indignaciones…
En Tuiter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx