imagotipo

Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Policía emboscada por dos mil; 8 muertos, 108 heridos
  •  No saben quién dio la orden de disparar. Boletines oficiales desmentidos oficialmente por Enrique Galindo

Lo único incontrovertible es que, después de recoger los cadáveres, el Presidente de la República dio la orden de “solucionar el conflicto” en Oaxaca.

Mientras que para el gobernador Gabino Cué lo sucedido en Nochixtlán, es una “provocación más”, para el Gobierno de la República esta violencia se convierte en un inmenso dolor de cabeza, que obliga al titular de Gobernación a intentar dar una explicación en cadena nacional, hablando de “protocolos” que todos desconocen.

Cuando las redes sociales reproducían fotografías de los policías federales armados, salían boletines oficiales negándolo.  Lo que insistieron en hacer hasta que el jefe de la Policía federal, responsable pues, Enrique Galindo aceptó ante los medios de comunicación que primero iban desarmados pero después llegaron otros… armados.  No se sabe bien si eran policías federales o parte de la Gendarmería, porque él mismo manejó dos versiones.

Ocho muertos, sin contar al reportero.  Más de cien heridos.

¿Queremos una Policía Federal, una autoridad que actúe con esta letalidad?  Esa es la primera pregunta a hacernos, mientras insisten en la certificación, ante Notario además, de que no iban armados ni con toletes.

Entonces, ¿dónde estaban los que sí portaron armas que llegaron tan rápido? …

Enrique Galindo declaró ante Ciro Gómez Leyva, la mañana del lunes 21 de junio, que “fueron sorprendidos”.  Afirmó que fue una “emboscada” como de 2000 aproximadamente… “fue una emboscada estratégica… nos envuelven… se organiza mucha gente”.

Documenta mi asombro su declaración: ¿Cómo sobrevivieron tantos policías desarmados frente a dos mil personas armadas? Segundo misterio: ¿Tenemos una guerrilla, un grupo armado como se quiera llamar de estas dimensiones?  Tercer enigma: ¿Cómo pudieron engañar a todos los servicios de inteligencia para aparecer así, de improviso, dos mil personas armadas, justo en medio de un operativo donde la policía iba desarmada?

Galindo afirmó, en muchas entrevistas con medios, que esto sucedió como a las 11.30 de la mañana, que antes todo iba en paz.

O sea, insisto en que son declaraciones oficiales del señor Galindo, que no comunicó a sus superiores que ya habían mandado o alguien había ordenado que llegasen policías federales o gendarmería para “salvar” a los policías desarmados de una emboscada.  Y, por lo tanto, sí había policías armados cuando sacaron los boletines oficiales en sentido contrario, por la tarde. Negando la evidencia, aceptada después oficialmente, de que estaban armados.

Incluso un boletín oficial de Gobernación, esa noche, afirmaba que los policías armados de las imágenes de redes sociales “estaban disfrazados”.

Lo que tenemos son muchas fotografías, de ciudadanos y de periodistas mexicanos así como extranjeros, que muestran otra realidad.  En esas imágenes hay, siempre, policías armados.  No se conocen fotografías de los civiles armados.

¿Queremos una policía vulnerable a emboscadas tan violentas?

¿Tenemos una guerrilla que busca desestabilizar al Gobierno de la República?  El dirigente de la APPO, que estuvo preso por este tipo de delitos precisamente, ya declaró que ellos no tienen ninguna relación con los maestros de la CNTE.

Los muertos, todos, eran jóvenes.  Ninguno maestro.  Varios originarios de Nochixtlán.

¿Qué hacemos con los cadáveres?

En un primer momento, el mismo domingo, Enrique Galindo aceptó que él se trasladó a Oaxaca y dio la orden de que participaran policías armados y, obviamente, disparasen.  Horas después la versión cambió al desconocimiento de quién dio esa orden.  Tanto el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, como Galindo, y también el secretario Osorio Chong dijeron que se va a investigar.

¿Cuarenta y ocho horas después el Gobierno desconoce quién ordena que la policía dispare contra una muchedumbre?

¿Cómo fueron emboscados tantos policías desarmados y no murieron mientras llegaban los que se presentaron sin órdenes de su alto mando?

Que desastre tan inmenso.

Lo cierto es que ya en Apatzingán, en enero de 2015, cuando hubo un saldo trágico de 9 civiles muertos por los policías federales, Enrique Galindo afirmó, también, que fueron emboscados.  Mala suerte quiero suponer.

A todo esto, mientras la emboscada y los muertos en Nochixtlán, mataban a un reportero gráfico en Juchitán, Elidio Ramos. Hombres encapuchados que, al decir de testigos, pertenecen a grupos violentos que pulular alrededor de los maestros disidentes.

Insisto, que desastre para el Gobierno.  Y, también, que pena ajena por el pésimo manejo de la información que no conduce sino a un decremento en la credibilidad ciudadana.
En Tuiter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx