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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Los asesinos de la carretera
  • Una historia de muerte e impunidad

Héctor Gandini, amigo de cientos de periodistas a través de muchos años, vivió la peor tragedia a imaginar: Perder un hijo.

Un hijo joven que, con sus amigos, iba a Cuernavaca a una fiesta familiar. Y que ni siquiera participó en un choque. Un tráiler con doble remolque aplastó el vehículo donde viajaba y que estaba detenido en la carretera.

A partir de esta historia, con la muerte de sus dos amigos y la gravedad de su hermana, Gandini ha construido una batalla inmensa, terrible, agotadora contra la circulación de estos camiones, de estos vehículos de la muerte que tienen autorización por la corrupción, y también la desidia, de muchos. Incluido el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

No hay puerta que no haya sido tocada. Sus puños se han desgarrado contra la pared invencible de la corrupción.

Y, también, la realidad le ha dado la razón en ocasiones igual de trágicas, de tristes, de evitables. Una de ellas la tragedia del accidente del jueves santo pasado en la autopista Siglo XXI donde murieron 28 personas.

Dice Gandini que ha estudiado con infinito dolor, supongo que también con una justificada rabia, el tema, que cada año mueren mil personas en México por accidentes con camiones de carga de doble remolque.

Si contabilizamos que son tres mil personas las que han muerto por manos terroristas, en el mundo, en los últimos seis años… la estadística de un mil muertos por años en nuestro país es muy alta.

Estadísticas que dicen que estos “doble remolque” son 32 veces más peligrosos que los tráileres normales. Actualmente, circulan en todas las carreteras del país alrededor de 40 mil camiones de este tipo. Que, además, llevan el doble de peso, casi 80 toneladas que los que circulan en Estados Unidos, con 39 toneladas de peso.  Aparte, son más largos aquí.

¿Qué necesidad?

¿Por qué los usan? Para gastar menos dinero en el transporte de mercancía, es decir, para ganar más dinero. ¿Por qué permiten que estos tráileres de doble remolque circulen por nuestras carreteras? Por intereses creados, por necedad, por corrupción.

El principal responsable que esta realidad no cambie se llame Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.  Hombre de gran fortuna, tanto en dinero como en cercanía con el Presidente Peña Nieto.

Junto con Gandini, los padres de los otros jóvenes muertos en el accidente de la carretera a Cuernavaca han conseguido que se hayan presentado 10 iniciativas de Ley al Congreso para prohibir la circulación de estos camiones que, por el doble remolque, no pueden frenar con oportunidad. Ninguna de estas ha sido votada.

¿Qué va a pasar?

Supongo que van a seguir los accidentes, los muertos, las tragedias.

Lo que no van a conseguir, es terco, es que Gandini se calle. O que deje de protestar, de crear conciencia social sobre el problema y los intereses económicos que confronta.

Gandini dice que la policía federal está “metida” en la circulación de estos camiones. Que, pese a que hay una mayor regulación, temas técnicos de peso, no ha cambiado nada porque los policías federales, los de caminos pues, reciben una “lana” por hacerse de la vista gorda. Estas declaraciones, fuertes, no merecieron respuesta alguna por parte de Renato Sales.

Héctor Gandini no va a callarse. No va a olvidar. No va a negociar con los intereses de la muerte. Por eso cada día consigue que una voz, una voz que cuando sumas son muchas, se levante contra la circulación del “doble remolque”. Es una lucha de tiempo.

Es una lucha de tiempo, donde la razón moral está de su lado…

En Twitter @isabelarvide

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