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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Andrés Manuel, el gran ganador del Estado de México
  • Hasta el “tufillo moral” opera a su favor

Andrés Manuel lleva semanas en todos los medios de comunicación masivos.  Con el pretexto de la elección en el Estado de México, su nombre fue incorporado a todas las agendas públicas. La discusión sobre su candidata, las entrevistas agresivas o “a modo”, sus declaraciones contra Yunes, todo ha sido contabilizado a su favor.

Hasta lo que algunos llaman “tufillo moral”, y que sin querer han convertido en una más de sus cualidades.

El político tabasqueño es, desde ya, antes del domingo de elecciones, el gran ganador.  Porque sin importar por quién voten los habitantes del Estado de México la pregunta es qué va a hacer López Obrador, la duda es si va impugnar los resultados adversos, el cuestionamiento de fondo es si la maestra Gordillo va a ser su aliada.

López Obrador consiguió el milagro al que aspiran todos los políticos: Que el mundo gire a su alrededor.

Incluso cuando hay, vaya que son obvios, líneas oficiales para denigrarlo, lo que se consigue es un efecto contrario.  Una solidaridad social muy singular hacía su persona.

Si atiende una entrevista en la que no lo dejan hablar, como se supone que sucedió con Ciro Gómez Leyva, gana. Si va a otra donde terminan abruptamente, vuelve a ganar.  Porque no importa el entrevistador, López Obrador es la noticia de la entrevista, es la nota a perpetuidad.

Y si aparecen los aliados de Elba Esther Gordillo, es un factor a favor.  Sin importar el nombre del “demonio aborrecido”, la cercanía con López Obrador siempre termina por exorcizarlos.

¿Hay algún mexicano que no lo conoce? ¿Qué no sabe de su “acento tabasqueño”, que no conoce sus expresiones contra la “mafia del PRIAN”, que no ha escuchado sus frases coloquiales?

Es famoso como si fuese ídolo del rock.  Está pleno de señalamientos que lo identifican.  A favor o, incluso, en contra hay una definición fuerte de quién es, cómo piensa, qué características tiene.

Lo que provoca que, a este paso, la campaña presidencial se convierta en simple trámite.

Los gobiernos en turno, priistas o panistas, no han sabido encarar su fuerza política ni su popularidad.  Por el contrario, parecería que todo lo que hacen en su contra se convierte en un apoyo.

El aura de autoritarismo, el “tufillo moralista”, la necedad que le han querido adjudicar, todo termina en ser un factor a favor.  En comparación, las personalidades de otros aspirantes presidenciales son grises e indecisas. Y la gente, el electorado, lo que quiere son definiciones.

El político tabasqueño ha aparecido junto a la candidata de su partido, Morena, casi en cada mitin político. Gane o pierda la maestra, esta campaña ya opera a su favor.  Lo que no puede decirse del señor Anaya, tal vez más ocupado de su vida familiar en Estados Unidos.

¿Queremos un mandatario que se enoja cuando lo entrevistan?  Supongo que millones de mexicanos quieren un mandatario que sea.  Que tenga cualidades y defectos con los que puedan identificarse.  Y millones de mexicanos piensan que el gobierno priista de Peña Nieto utiliza a periodistas afines para atacar a sus oponentes, así que de todas vuelve a ganar López Obrador.

Lo del “huevazo” no podía ser más positivo.  Hasta Felipe Calderón escribió en contra de esta agresión. Fue una manera más de hacer cercano a López Obrador con sectores sociales que se asumen a sí mismo, tal vez lo sean, como víctimas del poder.

Por eso, no importa quién gane este domingo.  Habrá perdedores.  Habrá, sobre todo, un ganador que ha sabido utilizar todos los espacios a su favor
para lo que viene.

 

En Twitter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx

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