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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • ¿Por qué Chiapas funciona bien?
  • Según el Observatorio Nacional Ciudadano se redujeron sus índices de inseguridad

Chiapas es un estado violento a priori.

Ahí tenemos una guerra no solucionada, pese a los muchos años transcurridos. Como, también, es usual enterarnos de temas electorales solucionados a balazos, porque así son: no les gustan los ediles que fueron legalmente electos a algunos.

Los indígenas -que tantos grupos existen en la entidad- están acostumbrados a vivir apegados a sus costumbres, que suelen ser distintas a las de las grandes ciudades.

A eso hay que agregar el flujo de indocumentados centroamericanos que, muchos, se quedan por meses en la entidad en espera de cruzar el país, sin ingresos.

En Chiapas, pues, existen todos los elementos para que la violencia sea una realidad rutinaria. Y no es así. Al contrario, según el Observatorio Nacional Ciudadano, los crímenes que más afectan a la ciudadanía se han reducido en lo que va de este 2017.

El secuestro, valga el ejemplo, en un 100%. Mientras que en Hidalgo -donde hubo cambio de gobierno y ganó un priista- este delito ha aumentado un 328%. Mucho dirían las víctimas y, también, los ciudadanos.

De igual forma los asaltos violentos, tanto en casa habitación como a personas, se han reducido considerablemente.

¿Qué quiere decir esto?

De entrada que la violencia no es endémica. Y que tampoco es una maldición heredada. Porque, culturalmente existe en Chiapas.

El tema, hay que admitirlo, está en la decisión de gobernar.

Ni siquiera en el presupuesto, porque a Chiapas por razones políticas, le redujeron el presupuesto a ejercer este año.

La decisión de gobernar que se traduce en decisión política.

Y, como dice López Obrador, en levantarse temprano todos los días para atender el tema de la inseguridad.

El gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, se levanta temprano y se acuesta tarde, muy tarde. Atiende muchas prioridades, pero sobre todo se ve que ha atendido con eficiencia el tema de la seguridad. ¿Es tan difícil? Digamos que es, que se puede hacer, que hay formas de solucionarlo.

Velasco Coello anda de gira todo el tiempo. Viendo asuntos que desde los escritorios de la Ciudad de México no se ven trascendentes, pero que para Chiapas, para quienes carecen casi de todo, lo son. Igual un mercado, un domo para hacer deporte, un parque que estaba abandonado, una calle pavimentada… Las pequeñas grandes obras que la población ha venido pidiendo hace años.

Velasco Coello está en la última parte de su gobierno. Y parece que va en campaña, que está iniciando. No ha cerrado las puertas de su oficina, no se ha dedicado a pensar en su futuro. Por el contrario, está dedicado a gobernar. Lo que en este país, lo sabemos, es excepción.

Ya con eso, con gobernar, con querer gobernar, van ganando los chiapanecos.

Disminuir la inseguridad es una meta que escuchamos en todas las campañas políticas. Y que, seguramente, influyó en las decisiones de este domingo en todas las entidades donde hubo elecciones. Disminuir la inseguridad en una entidad con problemas ancestrales y carencias económicas muy profundas, es algo que parece casi imposible. Pero que en Chiapas sucede.

Los mexicanos queremos seguridad. Queremos que nuestras autoridades nos protejan. Así de simple, así de complejo.

En este sentido, entendiendo qué queremos por encima de cualquier otra cosa, las buenas cuentas de Velasco Coello son inmensamente buenas. Habrá que preguntar por qué en Chiapas sí se ha podido hacer.

Contra la realidad, contra el presupuesto, contra patrones culturales muy arraigados, en Chiapas sí se ha podido regresar la paz social y la convivencia segura.

Insisto, tendrían, varios, que preguntarle a Manuel Velasco por qué sí lo ha podido hacer…
@isabelarvide / EstadoMayor.mx / CambioQRR.com