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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • El gran fracaso del vicealmirante en Tamaulipas
  • Entre los balazos opta por no dar la cara…

El secretario de seguridad pública de Tamaulipas no se ha enterado, siquiera, de dónde vive. Menos de la capacidad de armamento que tienen los internos de sus penales, porque él es el responsable, de las cárceles. Inconcebible este desfase de la realidad.

Al que debemos sumar su, vergonzosa para decir lo menos, incapacidad de salir a dar la cara. A explicar. A comprometerse con sus errores.

El vicealmirante Luis Felipe López Castro fue nombrado en esa posición sin ninguna experiencia como policía, o en temas de seguridad pública. Lo que no resulta aceptable es que tantos años en la vida castrense no lo hayan capacitado para un operativo a balazos. Para que haya mandado a sus hombres a ser muertos por quienes debían estar bajo el control de la Ley, para quienes no tienen espacio para continuar con sus actividades criminales.

Y en la realidad, la de Tamaulipas, sucede todo lo contrario.

Los dos días, muchas horas, de balazos dentro de la cárcel de Ciudad Victoria, con un saldo de 13 muertos, son responsabilidad de la falta de prevención del titular de Seguridad Pública que se ha negado a cualquier entrevista, poniendo toda comunicación en voz de su “vocero” mismo que dice que a la fecha, cuando ya enterraron a los policías muertos, no tienen “nada concluyente”.

Es decir, no saben cómo entraron las armas largas y las muchas balas que fueron disparadas, un verdadero arsenal, a la cárcel.

Total incapacidad, total falta de control de las autoridades carcelarias que dependen, directamente, del vicealmirante Luis Felipe López.

No hay justificación alguna para lo que sucedió.

El gobierno federal ha decidido olvidarse del grave problema de las cárceles en todo el país. Cero presupuesto, cero atención, cero todo. Y otro tanto ha hecho el gobernador panista de Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca, que asume que con operativos como el de estos días, es suficiente.

La CNDH calificó a esta prisión muy debajo de los mínimos que deben existir. Y ninguno hizo nada al respecto.

Es una realidad cantada. Que se quiere resolver a balazos. Con la mala fortuna de que sus oponentes, que no enemigos conste, están mejor armados que ellos.

¿Cómo pudieron disparar durante muchas horas en dos días? Estamos hablando de muchísimas balas. ¿Cómo no tuvieron capacidad, se trata de una cárcel con controles, para dominar a los reos que disparaban? ¿Por qué no se pidió apoyo de militares?

Hay trece muertos, tres de ellos policías. Y no es suficiente que el secretario López Castro hable, en su homenaje póstumo, de que ofrecieron el pecho como escudo
no debieron morir. Si las autoridades carcelarias hubiesen hecho su trabajo, nada de esto habría pasado.

¿Cómo pueden justificar que hubiese armas largas y muchísimas balas? ¿Dónde las escondían los internos? ¿Qué no se hace revisiones rutinarias cada día? ¿Qué no hay responsables de lo que sucede dentro del penal? De donde, no olvidar, hace unas semanas se fugaron 29 reos.

¿Por qué los gobiernos, el federal y los estatales, piensan que las cárceles no deben ser atendidas?

La mayoría de las cárceles mexicanas no tienen condiciones, de ningún tipo, para ser justamente eso: una prisión. Menos todavía para obedecer lo que mandan las leyes, desde los reglamentos internos hasta la separación de reos sentenciados de aquellos que están siendo juzgados.

¿Por qué el gobierno federal no se lleva a los reos peligrosos, a quienes están acusados de delitos precisamente del orden federal, de las cárceles estatales sin condiciones de seguridad? Por una razón muy simple: Porque no quiere caer en los mismos vicios, comenzando con la sobrepoblación.

Es inaceptable que no haya control sobre personas que están inertes, absolutamente en manos de las autoridades, que están, precisamente, presos.

Dos días de balazos con armas largas dentro de una cárcel, con muertos y heridos, tendrían que provocar, por algo semejante a la vergüenza, la renuncia de las autoridades. No ha sido así.

En Tamaulipas el mismo gobernador piensa que todo se arregla con discursos, con enviar a “voceros” a decir estupideces ante los medios de comunicación, con palabritas dulces frente a los cadáveres de las víctimas

Lo que se vivió estos días en Tamaulipas no es sino producto de la desidia, la omisión, la incapacidad de las autoridades. De haber puesto como titular de seguridad pública a un marino sin experiencia que no quiere ni despeinarse

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